miércoles, 29 de febrero de 2012

Desde mi primer Australia Day hasta el Primer día de clases

Uf tanto ha pasado en un mes que siento ha sido mucho tiempo en un solo parpadeo.

Australia Day. Es la fiesta nacional, todo se paraliza y la gente se vuelca a las calles. Lo típico son los BBQ (barbiquius in spanish, o “Barbies” en Australiano), y a decir verdad, mi primera BBQ fue una decepción. La organizaron los de Hospedaje o Alojamiento de la Universidad y yo imaginé: Uy carne asada, cebollitas, limón, chelas, salsa y tortilla pues no eso ya es mucho pedir, pero ps algo sustancioso y de variedad. Pero cuál va siendo mi triste sorpresa al descubrir que sólo fue salchichas asadas con cebolla con cerveza y pimienta y pan bimbo a especie de pan de hotdog. ¡Que trágica BBQ, de qué se trata oigan! Pero bueno, cada quien sus carnes asadas pues. Ese día también fuimos a Manly un rato, donde habíamos sido invitadas a una BBQ real que se canceló por las locuras climáticas (todos los australianos dicen que este verano es inusual, porque ha llovido cantidad y eso es raro para esta época, muy raro al parecer) y volvimos a la ciudad por la noche para ver los fuegos artificiales. Dicen que después del 31 de diciembre, son los mejores fuegos artificiales en Australia. Y sí, fueron espectaculares, pero no los vi bien porque nos tapaba un edificio media vista. Como sea, lo mucho o poco que se vio es impactante. Después repitieron unos pocos fuegos artificiales en fin de semana y aunque fue muy modesto en comparación con el 26 de enero, nunca deja de ser impactante.

El Mexican/Latin Power. En estas semanas he descubierto que tengo cierto imán que nos pertenece a todos los mexicanos: A donde vamos, encontramos a más y más paisanos y por las razones más azarosas. Por ejemplo, conocí a unos hermanos mexicanos porque me escucharon hablando por teléfono en español y estaban igual o más perdidos que yo al llegar a Australia. Creo que oír tu idioma es lo mismo a tomar caldo de pollo en día de lluvia: Siempre remite a casa y a los tuyos. Les ayudé a encontrar hospedaje y departamento y  fue como corresponder un karma. Parte simbólica de ese pago fue donarles el contacto electrico que me dio el Yankie del Mal antes de partir, mismo que le fue donado por otro amigo y ahora lo tienen los Hermanitos que llegaron como el borras a un lugar que es totalmente distinto y donde los primeros días es difícil encontrarle el ritmo. Ahorita ellos ya están instaladísimos, conocieron a más mexicanos y seguimos al pendiente, un poco como familia lejana pero familia al fin.

Creo que ese fue el inicio de mi rol como host en Australia, porque ahora tengo un trabajo como Resident Advisor (RA), una especie de enlace entre los que viven en los departamentos que renta la Universidad y la oficina de hospedaje.  Fue un trabajo que me llegó por parlanchina y por ser amigablemente mexicana, pues estaban buscando a alguien para el turno diurno y dos de mis vecinos, que también son RA me propusieron simultáneamente. Me sentí como la gringa del libro/película Comer-Rezar-Amar jaja, nomás que los votos de silencio me llegaron después, con una faringitis inesperada que se llevó casi toda mi voz durante el fin de semana. Fui al doctor y su mejor receta fue “No hables mas que lo indispensable”, ¡Nooo! -Pensé sin exclamar porque no producía sonido alguno- ¡Justo en mi primera semana de clases que mala pata, así no puedo seguir los consejos de mi papá (habla, participa, destaca, pregunta)! [chale]. Eso sin contar que yo sin hablar es como una aberración temporal [doble chale]. Pero ahí voy, ya voy recuperando la voz y hasta eso hablar poco sí ayuda a escucharme más, aunque yo no quiera.

Es increíble el empuje que tiene nuestro idioma por acá. Mucha gente lo habla o lo está estudiando. Pero también hay mucho desconocimiento y etiquetas sobre México y el español. Me han tocado comentarios como: Eres de México, ¿hablas mexicano? No Español. Ya, pero ¿y también mexicano, no, eso hablan allá? No español es el idioma oficial, aunque tenemos más de 20 lenguas indígenas, pero yo no hablo ninguna. Orale, que lista, o sea que hablas tres idiomas: Mexicano, Español e Inglés? Sí, ándale hablo tres idiomas (¡plop!) o mi favorito: Cómo te llamas. Ana Suarez (no digo Paola porque si en español me lo cambian, en inglés sería pesadilla) Wow, que sexy suena tu nombre, (¿te cae? podría ser Ana Godínez y seguir siendo sexy sólo porque se oye latino, ja). Y lo peor o más chistoso es que sí manejo lo que viene siendo el acentazo, tan así que hasta mi amiga Bintan me imita hablando jaja. Pero mejor eso a pasar desapercibida.

De nuevo, estoy sacándole provecho al español como unidad de trueque o intercambio. Este último trueque ha sido más provechoso que el pasado. Estoy yendo al gimnasio y por un error de horarios, me asignaron a un entrenador, Ash, cuya prometida es de Colombia. Cuando le dije que era de México y que “hablaba español” se emocionó mucho y me contó que su prometida es de Colombia, a lo que yo respondí  “oye, felicidades! Si quieres podemos practicar español” y zaz, que toma la palabra y de cuates me está haciendo rutinas personalizadas para fortalecer mis débiles bracitos tamaleros y para fortalecer (que ya me aclaró que desaparecer está cañón) mi abdomen.  Y este trueque sí va en serio, el fin de semana recibí un mensaje suyo diciéndome que ya tenía mi rutina y ahora siento el compromiso moral de ir más seguido y hablar más español.
Y bueno, ha sido también el mes de los halagos a la “Comida mexicana” a pesar de haber visto los nachos más deprimentes de mi vida en Canberra y probado molotes a 6 dlls y algo muy cercano a taco al pastor en la misma ciudad. Acá una foto de Canberra desde la torre Telstra: 



Hace poco cocinamos comida mexicana para los vecinos y amigos del Edificio. Hicimos tinga, molletes y arroz con leche. Eso último fue una venganaza de Moctezuma involuntaria y sin diarrea para mis amigos los chinos. Días antes fuimos al desfile del año lunar Chino y nos llevaron a comer “postre” una especie de raspado con tapioca, fruta, algo así como piloncillo líquido y ¡fríjoles! ¡De postre! Ay era tan raro tener un platón así que mi mente no asimilaba la idea y le soplaba a la cuchara antes de comérmelo sin poder coordinar que eso no era sopa caliente, sino raspado ¡Fue todo un acontecimiento para mí! Y creo que comer arroz con leche fue lo mismo para mis amigos chinos, porque ellos no comen arroz dulce, sino como guarnición jeje y aunque les gustó, se encontraban en la misma situación que yo con sus raspados jejeje. 


Otro día fui a cenar a un café/cantina mexicana y aunque muy cercano en algunas cosas, reafirmó mi impresión de que todo lo que lleva pico de gallo es “Mexicano”. Que si tostadas: pico de gallo, que si fajitas: pico de gallo, que si burritos, pico de gallo, que si nachos: pico de gallo, que si queso fundido: pico de gallo … y así: pico de gallo. Pero hace poco, le varié para la fiesta de Adil, flatmate de mi amiga Bintan y un gran amigo también, hice quesadillas con salsa más real (salsa roja con chile jalapeño) a sugerencia de Cho y quedó ¡buenísima! Así no se extraña tanto el sazón y todo el mundo se sorprendió con la salsa: Oye está riquísima, cómo se hace, es difícil? Lo mismo que la vez que cocinamos tinga porque además del sazón, el pollo deshebrado era novedad para muchos y sólo comerlo así les causa agrado. Me ha tocado conocer gente que dice: Oh yo me casaría con alguien de México sólo para comer nachos y burritos todo el tiempo … y eso que es la versión más chafa de nuestra comida, según los gringos …
    
Los nuevos hobbies y viajes. En otra ocasión que cambiamos los martes de cinebara por martes de salsa en un lugar que frecuentan tanto australianos como latinos, y por extraño que parezca, hay un chino que baila super bien y una australiana que baila tipo Jenifer Lopez en Baile Caliente, conocí a otro mexicano que me presentó más latinos y a un grupo de latinos e hispano/anglo parlantes mucho más grande y muy buena onda. Es padrísima la solidaridad y buena vibra latinoamericana. Lo bueno y malo es que casi siempre se habla español. Pero sin duda, es gente linda que se procura y cuida mutuamente. Con ellos he ido a Manly, una de las playas más conocidas y relajadas cerca a la ciudad y de ahí a un pasaje medio escondido por donde se llega a una cumbre desde donde se ve el mar, precioso (y aquí le piratíé una foto a Edmundo, el mexicano que baila salsa, para mostrarselos): 



Y a Jervis Bay, una bahía de ensueño. A Jervis Bay fuimos a acampar, como en los viejos buenos tiempos de la primeria, con tienda de campaña, sleeping, fogata y todo el show. La playa de Cave Beach (foto de Abi) es increíble y los canguros están a la vista y son hermosos. Nunca pensé verlos tan de cerca ni vivos! Creo que nunca había visto canguros, ahora que lo pienso… He aquí unas fotitos de Jervis Bay y Hyams beach, la playa con la arena más blanca del mundo. Desafortunadamente estaba lloviendo cuando fuimos a Hyams, pero igual la pasamos rebien.




Sigo en mis clases de natación con el afan de nadar sin cansarme tanto y poder hacer un triatlón antes de cumplir 30 años, como dije a los 25. La verdad admiro su dedicación a la técnica aunque yo me sienta como renacuajo atolondrado en el agua. Al parecer se me va un brazo chueco y mucho de lo que según yo era nadar, no lo es tan así. He estado haciendo muchas cosas al revés y hacer consciente el movimiento real es desafiante, me siento como lela, pero lo que sí es que ya aprendí que no se debe aguantar todo el aire lo más posible, sino que se saca de a poquitos para que al sacar la cabeza inhales y no pierdas tu tiempo en exhalar. Y pues ahí con la disciplina, todos los lunes y miércoles nado con una de mis vecinas, Jo, quien además canta super bonito y nos introdujo a las sesiones de jazz los Lunes en el World Bar. Es increíble, un karaoke de jazz y cancioens de la primera mitad del S XX para profesionales. Hay una señora que tiene más de 70, pero canta y toca la trompeta sin igual. Al verla yo sólo pensaba en que me encantaría encontrar un pasatiempo que me dure toda la vida y gozara cada vez que pueda hacerlo. La primera vez que fui, me sentí mal por ser tan poco talentosa. Pero la música, el ambiente y sobre todo, la pasión de quienes sí cantaban y tocaban, era para disfrutarse verdaderamente. Así que al final, renuncie a mis impulsos de querer estar en todo y reconocer que yo sí canto mal las rancheras y el jazz, así que me dediqué a disfrutar y admirar la pasión y gusto de los aficionados por su música. Para quienes me conocen poco, deben saber que aunque suena simple fue un logro grande para mi no hacer más que oir, disfrutar y no comparar. Por eso me gustó tanto el lunes de jazz. 

Pero acá también se cuecen habas y la perfección no existe, a pesar de sus noticieros tan lindos: Cuidado surfers, no se peleen por las olas; Se han visto algunos tiburones más o menos cerca de la costa; los jóvenes de hoy fiestean demasiado y el peligro de los los trailers con exceso de velocidad. Sin embargo, hace como tres semanas fui a la ciudad con Abi y de regreso, el tren suspendió servicio de manera indefinida porque alguien se había aventado a las vías del tren en una estación cercana. Yo no podía de dejar de pensar en eso, en quién y por qué se tiro si Australia se ve tan tranquilo y en paz, quién es, no habrá alguien que lo extrañe, que lo quiera, no querrá a nadie, qué pasa por la mente de un suicida además de buscar a su modo la felicidad, qué clase de desesperación te lleva a saltar al tren. Todas esas incógnitas me apretaron el estomago y me mantuvieron como zombie trastornada. Hasta que llegó el baile y la vida cobró ritmo y color de nuevo. La tierra continuaba girando y todos esos cuestionamientos se convirtieron en motivos para sentir y disfrutar la vida.

Y llegó el primer día de clases ¡qué emoción! A veces no termino de creerlo. La que puso el énfasis en que esto está sucediendo fue mi Mamá. Cuando le mostré mi credencial de la Universidad tuvo el atinado y golpeador comentario de: Ya ves Pao, y hace seis meses soñabas y sufrias con este momento y ahora ya tienes tu credencial, ¡ya estás ahí!. Y sí, ya estoy acá, tomando clases, en un salón con gente de todos lugares, con temas y retos interesantes y desafiantes, con deseos enormes de aprender cosas nuevas, de poner mi mente a prueba, de fortalecer mi disciplina, de exprimir al máximo Australia y de aprovechar estos años para vacacionar mientras ñoñeo en serio.

Estoy en la Facultad de Ciencias, donde en el vestíbulo hay un oso disecado, el oso Frank:



Los profesores son muy relajados, nada de formalismos y muy abiertos. Conocí a otra mexicana haciendo un PhD sobre políticas públicas sobre agua en México y eso ha sido un paro. Me ayuda mucho con tips sobre la escuela, lugares para visitar y demás. Tiene un compañero de cubículo que se llama Rabí que siempre que voy me ofrece thé y tiene un mat en la oficina para tirarse cuando se harta de estar cansado. Hasta eso está padre de acá: hay posters donde señalan a los académicos como estirarse cada cierto tiempo para no entumirse y dan servicios de consultoría para tener un espacio de trabajo más ergonómico gratis (ah quién fuera primer mundo...).

Mi primera clase fue de Ciencias ambientales y estoy feliz. No sé si es la fase idílica de iniciar la maestría, pero no parece tan difícil como lo recordaba. Mis profesores se definen como provocadores porque la ciencia consiste en desafiar y llenar brechas; no es absoluta y su única certeza es que sólo se acerca a la incertidumbre y de ahí parte de la problemática del manejo ambiental: Qué pesa más en una decisión, lo poquito que sabemos o lo cerca o lejos que estamos de la incertidumbre. Me gusta la clase porque está llena de dilemas y la idea es conocer sus fundamentos científicos y de ahí poder tomar decisiones, se trata de observar y preguntar. Me siento además orgullosa de ser mexicana porque entre mis primeras lecturas está un paper de Mario Molina, ¡Mario Molina, nobel mexicano (aunque desperdiciado en el país)! Quién dijo que no somos unos chingones.

¡Esto ya está sucediendo, ya estoy en clases! 



Y cuando lo repito, tengo cientos de flashbacks donde aparecen varios de ustedes en episodios cómico-melodramáticos: Desde la mudanza de Cho y mi desafio a la Matrix con el pasón involuntario que me metí al limpiar el baño, hasta la inspiración y compromiso de ver a toda mi familia aprovechando un pretexto para juntarnos antes de partir; sin olvidar las enseñanzas y compañía de muchos de ustedes, de la alegre creatividad de Pibi, mi confidente favorita, de mi Prima Lau y su valentía por siempre salir del circulito de confort, de Kara y Lesla y el orgullo de dedicarle cuerpo y alma a lo que se ama, de Ivanis y su enorme sentido de lealtad y trabajo, de Alita y sus “chocoaventuras” que más bien clasifican como momentos Dolce Vita in la Fontana de Trevi, de Sam Sam y los debrayes messnegeseros, de Fabián y Gaby y la importancia de esperar el momento, de Rod y la Sis y de no alejarnos por nuestras maneras de ver el mundo sino acercarnos más, de Rubén y Raúl y su calidez antes y durante los Panamericanos, de Kaaarlaaa y su enjundia para sacar la casta donde sea, de Jimena y su corazón abierto y palpitante, de Cels y su nobleza infinita para transformar vidas, de la determinación de la best, de Rai y su dedicación por arreglar sus bolsas que uso como maletas, de mi Comais Lau y sus porras y consejos por el posgrado, de Julián y sus múltiples reclamos por mi ingrata amistad, de los debrayes sobre la vida y la filosofía en el Vips con ElElías, Kikekong y Co., pero nunca por nuestra falta de estima y cariño, de Karla Betsabé Chabelas y las añoranzas y carcajadas de María de todos los ángeles, de las platicas con Juanito Escarcha tras las consultas del despiadado y atinado Dr W, de mis hermanos de la UNAM por enseñarme a bailar a ser idealista y luchar sin prejuicios, de mis compañeritos de la chamba y el humor ácido que sólo el burócrata desarrolla, del buen Leo donde sea que este y su frase pocha de Coldplay, de Colín (Rodrigo) y los aros de nubes alrededor de la luna, del Yankie del Mal y toda su familia llamándome Roja y no Ana, y sobre todo de mis abuelos y su valentía y compromiso por vivir sin temor y disfrutando la vida para ellos y por nosotros, y de mis papás quienes siguen asumiendo retos aunque sean tecnológicos para mantenernos cerca mientras decido volar al otro lado del mar, y de tantos otros que ahorita se me amontonan y no puedo terminar de concretar.

Cuando estaba en Jervis bay pensaba, hipnotizada por un cielo casi tan impactante como el que se tapiza de estrellas en La Casita, en lo padre que sería despertar al día siguiente en otro lugar con el recuerdo de un sueño tan real y magnifico como estar justo en Cave beach. Hoy creo que no es necesario, que estar aquí ahora es despertar, es realidad. ¡Qué increíble, no! ¿Les ha pasado? Supongo que a varios de quienes mencionaré en el siguiente epílogo sí.

Epílogo. La parte fea, pero no por eso triste de realizar este sueño y reto, es no estar presente en algunos momentos. Sin embargo, quiero aprovechar para reconocer, felicitar y agradecer a algunos que hicieron de este mes un mes lleno de motivos de orgullo. Felicidades a la Kara, quien ya terminó un capítulo de su investigación; Felicidades a mi primo Manuel por su Maestría, a Kaarlaa por su puesto, a Samuel y Aline quienes se comprometieron, A Julián quien ya es un Señor ante el registro civil, A Tere y Ernesto por ser oficialmente marido y mujer, a mis papás ¡por su 29 aniversario!, A la Chiva por su primer certificado de Alemán, A Lesla por el examen de residencia, a Nacho por la nueva chamba y por adelanto: felicidades a Ton quien va a tomar un paso grande y valiente el próximo martes. Te quiero mucho cara de puerco y eres mi adoración junto con Titina, acuérdate.

A todos gracias por compartir y por mantenerme presente.

martes, 24 de enero de 2012

¡Feliz año lunar nuevo 2012!



Australia sigue dando sorpresas gratas y aprendizajes culturales de todo tipo. Recién acabamos de salir del cine y de institucionalizar un hábito que parece será muy interesante y poco menos relajante de lo que inicialmente pensé: Martes de Cine Bara. Porque como acá todo es más caro, hay que evitar “vivir en el error” o fuera del presupuesto, como diría algún colmmilludo y poco H señor en el poder. Hoy por ejemplo, vimos la Dama de Hierro (Iron Lady). A diferencia de la semana pasada, cuando me la pasé en vela por beber un café más alterado que el del Sanborns y con angustiosa taquicardia por la emocionante película de la Chica del Dragón Tatuado, esta vez he salido más tranquila, más relajada y sobre todo, muy motivada y nostálgica, lo que siempre da ganas de escribir. Dan ganas de escribir, por ejemplo, que haber sido Margaret Tatcher debe de haber sido agotador, que me impresionó su convicción por hacer lo que pensaba que era correcto y sobre todo, que la vida es irónica: Una de las mujeres más racionales de la historia padece una enfermada que arrastra suavemente el uso de la razón hasta erosionarlo todo: Alzheimer.

En una parte de la película le pregunta el médico que siente, a lo que ella, responde: No me pregunte eso, mejor pregúnteme que pienso, eso es más importante. Su elegancia, porte e ironía me recordaron mucho a una querida y noble Doña que aún hecho de menos. Pienso que debe haber sido agotador ser ella, tan firme en todas sus acciones pfff que cansado … pero no, luego lo pensé y no creo que haya sido cansado, porque como dice la Chiva, Nadie dijo que sería fácil, pero valdrá la pena. Creo eso es lo que a veces me pasa acá cuando me rebotan un ensayo varias veces, cuando me siento lo más tonta por no saber usar preposiciones en inglés y presagiando lo peor, pensando en todo lo que se quedó allá y quizá no esté más …  todo ha valido la pena. Yo, como buena muestra de las sociedades posmodernas y todo eso, sigo en la pelea entre de la razón como medio de supervivencia VS  (por influencia del Sr Freud y del mucho más cercano y querido SJ Cucho) Sentir como método para alcanzar lo divino, para estar aquí y ahora sin sentirme perdida.  

Hoy también tomé café, para evitar que se repitiera la historia de la primera vez que fuimos al cine por estas tierras y desperdicie $18 AusDlls durmiendo 2/3 partes de la película (pffff ¡la cabeceada más cara de mi vida!). No tomé el café de la taquicardia calórica (la semana pasada pedí un “iced coffee” pensando que era café con hielo y me dieron algo casi igual: Un americano con una bolota de helado como hielo) pero bebí lo suficiente para no dormirme en la película y llegar a casa a escribir. Además de que hoy, como buena muchachita responsable, termine mis quéhaceres desde temprano. Mi mamá estarías orgullosa de mí y hoy la reconozco más que siempre: Me levanté a las 6, lavé ropa, desayuné bien (huevo con jamón y jitomate) arreglé mi cuarto, hice mi lunch, pagué el banco, lave mis trastes y llegué muy tempranito a clases. Ya como mejor casi todos los días porque ya tenemos platos y el depa ya está decenton como para invitar amigos o familia. Con mi roomie francesa, Marie, me llevo bien (Titina, tus oraciones van muy bien, ¡Gracias!). Ella es más hacendosa y cocina más que yo, por eso cuando cocina de más me convida y yo que jamás desprecio ni por educación ni por convicción, siempre le acepto: “Bueno. Sí. Gracias”. Hace poquito hizo empanadas de manzana:




Hasta ahora sólo tengo clases de inglés y me va bien, pero lo más interesante y padre es lo que pensamos unos de otros. Yo por ejemplo, creo que soy sujeto de estudio y curiosidad de algunos. Tengo una compañera china, Ring, con la que empecé a llevarme después de un momento muy penoso por falta de conocimiento cultural. Se me acercó pa decirme que le gustaba mi blusa y yo pensé que se acercaba a saludar. Así que yo, como la muchachita educada que soy, la saludé a la mexicana, con abrazo y beso. Ella se puso super tiesa y dijo “bueno, sí, adiós”, dio la vuelta y se fue rápido. Luego le expliqué que se me fue el patín y la saludé como nos saludamos en México y desde ese día, cuando tiene curiosidad de algo me pregunta como “Oye, porque cuando estornudan dices algo (salud)”, pues por cortesía, le explico ¿en China no dicen nada? Ay no, somos tantos que nos la pasaríamos “Bless you bless you bless you bless you… en todos lados, no”. Es la razón más lógica que he pudo haberme dado. Y es cierto, en el salón somos 18 y 6 son asiáticas. Ring se burla de la maestra porque se confunde con sus nombres: Ay ¿a poco nos parecemos? . Y la verdad es que ya viéndolas de cerca no se parecen tanto. Una de ella, Fey, tiene los ojos chiquitititos y mejor photoshopea sus fotos para salir con ojos grandes; otra chava tiene el cabello corto y es medio Punk; hay otra chava de China-Tibet y ella también rompió mis prejuicios culturales: Está más occidentalizada que yo, nada de túnicas, ni mucho menos es monje como pensé que eran en el Tibet (y confieso que me siento mal de irme con las imágenes prefabricadas).  

Mi amiga Bintan es de Indonesia y yo siempre me confundo con Tailandia, Malasia o Indonesia, todos son archipiélagos ¿qué no? hablan parecido y comen noodles según he visto en el mall. Luego reacciono y pienso, Ash eso es igual a suponer que en México comemos crepas, burritos y papas rellenas, como en el mall, así que hago el esfuerzo de no volverle a decir tailandesa o de Malasia. Lo padre es que más allá de las nacionalidades, las prenociones culturales (que, debo decir, juegan un mi favor, porque me ven muy “Latina” , ergo ocurrente, que ríe con facilidad, que se expresa con efusividad y simpaticona) nos hemos integrado bien como grupo. 

Por eso, y explotando mi carisma latino, me invité al año nuevo chino y organicé con mi amiga Tan (Bintan, la de Indonesia, no Tailandia ni Malasia) irnos a celebrar el año nuevo lunar con ellas y valió toda la pena.. Me gusto la bienvenida de un representante de los indígenas australianos: “Bienvenido. No importa de que nación, país, región, comunidad, tribu o suelo vengas, eres bienvenido”.
Me gustaron también las frases chinas para el año nuevo: “Que tengas más de lo que deseas”.

Y sobre todo, me gustó la idea de celebrar este año un doble año nuevo. Con el inicio del año del Dragón, símbolo de poder, fuerza y equilibrio (porque es de agua) vienen cambios y mucho movimiento. Después de esa celebración, nos llevaron a cenar a un restaurante chino de chinos. Cenamos “Hot-Pot” o cazo caliente, un platillo de una de las regiones del sur de China que suele cocinar con mucho picante. Consiste en llevar a las mesas cazuelas divididas por la mitad con caldo picoso de un lado y caldo normal del otro. En las mesas hay parrillas para seguir calentando la sopa y cocer todo lo que echan después, pues llevan charolas con hongos, verdura, papa, pescado, raíz de lirio y bamboo, para ir agregando al caldo poco a poco. Es delicioso y sí, muuuy picoso. Estoy muy agradecida con dios y con el año del Dragón por la calidez de nuestros anfitriones, aun cuando era más su festejo que el nuestro y por seguir sintiéndome parte de un planeta Benetton (ya verán la foto jeje).



Estando ahí, me di cuenta de la suerte que es festejar un segundo año nuevo 2012. Da la oportunidad de reafirmar sueños y deseos, y de reiniciar y abrirme a más aventuras y posibilidades de comenzar de nuevo y reconocer que vienen momentos para compartir, platicar y aprender mucho, y sobre todo para sentirlo todo: desde la eufórica incredulidad de estar acá, hasta la añoranza por la tierra donde he nacido. Sí, muy a la Canción Mixteca, nomás que yo no lloro … bueno a veces sí y otras nomás me acuerdo, como cuando Abi expuso sobre el Son Jarocho y puso la bamba, o como cuando me toco investigar y hablar sobre el Mariachi y la Charrería y sobre la emoción de sentir la piel chinita cuando se escucha el Cielito Lindo desde lejos. 

Acá da mucha emoción hablar de México y mostrar que somos más que tequila, violencia y parranda. Aunque ha decir verdad, casi siempre me confunden primero con Española y luego aclaro, No Mexican! Y nunca falta quien dice palabritas y bromas en español. Hace poco, como consecuencia de mi mala costumbre de “El que convierte, no se divierte”, a decir de Abi, fuimos a comprar unas chelas para ir a la playa, pero ¡oh sorpresa! No entraban en el presupuesto. ¡Son carísimas! Cuando vi su precio, se me fue un ¡¿Qué? ¡¿Eso está carísimo!, ¿En serio un six cuesta $15 Ausdls?! y no satisfecha, rematé como fuereña adulta y ofendida: ¡En mi país ese six de Corona, que por cierto, es la cerveza más chafa que tenemos, no cuesta más de $4 Ausdls! Así que no, sabe qué, mejor descuéntemelo y nomás me llevo un vinito por 6 dólares. El señor de la licorería (porque acá en el super o 7 no venden ningún tipo de bebida alcohólica o derivados, sólo en vinaterías), un australiano hippioson como en sus 50-60 me dijo: Oh, Spanish? Y yo No, Mexican y se alegró más. Me preguntó porque no llevaba el six en promoción y le dije que no, que se salía del presupuesto y se río más. El tendero dedujo que estábamos acá como estudiantes y dijo: Deberían dar clases de español, en serio, podría ser una buena oportunidad ¡yo quiero aprender! Y yo, que veo burro y pienso en viaje le propuse un trato sin pensar: Bueno va, yo te enseño y tú me das gratis la chela. Él nomás se rio y dijo sí, Cerveza Gratis, en spanish. No he regresado desde entonces  y tampoco he abierto el vino, porque ese día llovió por la tarde y bye bye Manly Beach. Ah pero eso sí, hay vinos de ACDC:



Pero este otro día si fuimos a la playa después de las clases. Fuimos a Manly y desde que uno llega se siente una vibra muy diferente. Es como Caleta en Playa Diamante, valga la comparación. Está atascado de gente que generalmente sólo se va a asolear y al caer el sol, se retiran casi todos. En el mar, hay surfers por un lado y nadadores sólo de banderita a banderita. Hay un altavoz por el que un salvavidas irónico como el solo advierte que nademos sólo donde se indica, a menos claro que creamos ser excelentes nadadores y muy muy fuertes; y también advierte sobre pequeñas aguas malas que parecen botellitas azules en algunos lugares de la costa. Casi todos tienen cuerpos muy atléticos y estilizados. Yo, aún en los estragos del Guadalupe Reyes, parecía más chaparrita color uva que chaparrita cuerpo de uva, con mi bikini morado entre tanta güera altota y atlética.  Por eso, este viernes empezaré mis clases de natación en forma y ya también invertí en lo que mi amiga Bintan llama “un traje de baño pa presumir” para cuando vuelva a la playa. Manly tiene arena blanca, fina, no quema y está relativamente limpia. El agua es fría nada como las cálidas olas del pacífico de mi México querido donde hay tb surfers guapísimos y prestos para ir a correr mientras les cuento esto (guiño y ejem ejem para los surfers de las costas de Oaxaca).

Esta es Manly Beach poco antes del atardecer:

En fin, ya voy más encarrilada y muy dispuesta a celebrar pasado mañana el Australian Day, o la fiesta nacional de Australia. Que felicidad tener la oportunidad de estar acá y también de disfrutar el exhaustivo y agotador momento de perseguir lo que se quiere. Igual que la Margaret Tatcher, con más sol, un poco menos de rigidez y con muchas ganas de hacer una diferencia y sentir a cada instante la vida en nuevo año del Dragón.

domingo, 15 de enero de 2012

Y desde el otro lado del mundo ...


A una semana y cacho de haber viajado al otro lado del mundo, hay mucho que contar. Para empezar, Australia es un país muy ¿extravagante? No sé, no encuentro aún la palabra para describirlo. Pero me gusta. Ahí va un breve recuento de lo que ha sido esta semana y cachito:

Muchas cosas son al revés y diferentes para bien: La gente maneja del lado izquierdo, a la británica, el peatón tiene preferencia ¡siempre! Y el peatón cruza por los lugares donde se le indica, es decir, nada de torear coches ni de Si quieres te presto mi calle. Animales que por allá son exóticos, acá andan por las calles como si nada, hay montones de guacamayas con copete amarillo por todos lados y son de lo más ruidosas, también hay cuervos que hacen sonidos medio terroríficos y otros pájaros que parecen tener un quesqueme de motitas blancas y que cuando cantan pareciera como si se les acabara la pila. No he podido constatar si los escusados giran al revés, en los que he entrado el agua de la tasa cae directo a donde tiene que caer y se lleva todo por fuerza de gravedad … Pero seguiré investigando.

Sydney es una ciudad genial. Me cayó el 20 días después de haber llegado de que ya estaba de este lado del mundo. Estaba en Circular Quay (o “circular ki” como le dicen aca) y me tomé una foto donde se ve el Opera House para mandarle a Álvarín, para que la compare con la de su libro de los ríos, y ahí fue donde me cayó el trancazo: ¡Madres, ahora sí ya estoy en Australia! Ser consciente de eso me ha generado emociones fuertes: Mucha euforia, mucha curiosidad, a momentos desesperación y a otros un poco de soledad, como este fin de semana que ando rota–sin efectivo y sin saber como no sé como funciona el sistema de “cobrese usted mismo” en las tiendas, y sin el PIN para poder hacerlo-, sin sol pa poder ir a echarme al sol en el jardín del edificio y con el horario de muchas cosas desfasado. Acá el Americano (lo impensable, Cho me volvió aficionada, de esas que preguntan: Y cómo van, cómo quedaron con cada update y llamada nacional) no lo pasan y en teoría sería de mañana y en la tarde los domingos, así que por favor amigos fanses del americano no dejen de informarme. Acá el juego es el cricket y no le entiendo mucho, bueno no le entiendo nada pa ser precisa.

Mi departamento podía haber albergado una nueva forma de vida. Estaba tan puerco que no dudaría en que la grasa y mugre haya mutado para hacerse más resistente y casi que autónoma, porque de otro modo no puedo explicarme como alguien viviría en semejante chiquero. Al principio yo entre en la negación total y no desempaqué nada. Luego en el enojo: Oigan, personas de Alojamiento de la Uni ¿Qué es esto? ¡Por favor manden a alguien!; luego un poco en la aceptación y compré toallitas desinfectantes y kit de limpieza y le di a todos los muebles de mi cuarto con todo el fervor Uribe posible, coloqué a la Chabela que me dio la Chiva y a toda la comitiva en mi escritorio (Marx y la Maclovia, Tomatina y Puerquito; a la virgencita del bautizo de Fer, la cruz de Karla y las oraciones de tita y mi mamá) y no toqué nada más que no fuera mi cuarto y el baño.

Días más tarde una roomie llegó, Marie – es francesa y está comenzando la universidad- y entré en la fase de no sentirme sola en este chiquero, así que decidimos echarle desinfectante a todo. Compramos limpia-pizos desinfectante, lavaplatos, para las superficies, hasta desinfectante para alfombras porque guacale, estaba pa no creerse y aunque le limpiamos no quedó lo más rechinando de limpio, la mugre ha hecho su lugar permanente en muchos lados y no me extrañaría que se hubieran formados nuevos Alcanos/enos/idos y todos esos en algunos sartenes que tiramos. El caso es que ya está habitable y saludablemente limpio. Tan habitable que Marie ya pasó con su compu pa darle el tour virtual a sus papás y pa no variar, es domingo y no me he bañado y menos aún porque mi toalla sigue en la secadora del ciclo infinito (seca, ¡pero no seca! aaaagh) que pena. Sus papás vienen en 2 semanas, así que tenemos el plan de hacer este depa algo más acogedor y decente.

Por lo mismo del mal estado del depa “amueblado”, no he comido nada muy decente. Los anteriores inquilinos no dejaron casi nada. Sólo habían tres tristes vasos, 6 copas, un set de ollas puerquísisisisisisimo, un juego de cuchillos chinos de acero inoxidable pero muy empuercable y una repisa con almendras. Así que hablamos con los de Hospedaje de la Universidad y quedaron en mandarnos todo lo que incluye nuestra renta. Así que he sobrevivido – Ma no te enojes ni te espantes que sigo viva y fuerte- con pura comida que no requiere de mucha preparación ni platos pa comerse. Lo que sí es que descubrí que en los centros de comida rápida rematan todo poco antes de que cierren, así que comer en domingo a las 4.30 es más barato que a las 3 pero por mucho.

Lo bueno es que el departamento está muy cerca de la Universidad, caminando llego en 10 minutos o 7 (según si el semáforo pa cruzar la avenida me toca en verde o esperar a que cambie el rojo). Frente a mi depa hay un Woolwhort y los fines de semana me gusta ir temprano porque me siento menos fuereña. Una de las cajeras fue maestra en Malasia por 30 años y le dio clases a la esposa del Principe de Malasia, además de ser platicadora y conocer a la realeza de su país, cada que algún cliente se va le dice “God Bless you” y me acuerdo de México. En el super trabaja una mexicana, Carmen, con toda la pinta de Latina: Sonriente, habla fuerte, hace bromas, super amable y cálida;  y una Australiana que se “enoja” porque le hablo en español: ¡Estamos en Australia y en mi país se habla inglés! Y yo nomás le digo: ‘I like you too’ y se le quita y se echa a reír.

El curso introductorio es sobre inglés académico y la maestría inicia hasta mediados-finales de febrero. Mi profesora de lunes y martes no es muy dinámica, pero se parece a la señora Clauss y por alguna razón de mi inconsciente siempre espero que al final del día nos ofrezca galletas, pero no. Sólo lee el plan de estudios del curso y ya. La otra maestra, la de Miércoles a Viernes me cae rebien. Físicamente se parece un poco a la mamá de Mafalda y me recuerda un poco a Tita. Es simpática y bondadosa. El viernes, por ejemplo, una alumna no encontró niñera pa su hija, entonces la llevo –porque en Australia es contra la ley dejar niños menores de 15 años en casa solos si están enfermos– y la maestra le llevo libros y colores, y al final de la clase pidió  un aplauso para la chamaquita que se había portado bien y le regaló un chocolate. Ah me dio muchísima ternura y recordé mucho mucho a Titina. Mañana tengo clase con la Sra. Claus y ya me dio sueño nomás de pensarlo. Si sigo así esta navidad Santa no me traerá nada.

Mis compañeros son de todo el planeta: Hay 3 de China, una de Tibet, una compañera es de Malawi, dos de Maldivas, uno de Laos, una chava de Tailandia y tres compañeras del caribe, de Jamaica, Granada y Guyana, más Abi y yo de México. En general en la universidad ahorita hay puros asiáticos, parece Asia y algunos chinos confunden México con Moscu, dice Moniquíu que porque en chino se parecen los nombres “Mexiko”, “Mexigo” o algo así.

En general, la gente por acá es de lo más fresca y cool, algunos van al super descalzos y repandrosos –por eso yo acá no desentono-, hacen picnis en todos lados, son cero protocolos y muy amables. El sábado pasado fuimos al primer día del Festival de Sydney. Ese sábado varios parques y plazas públicas se usaron de escenarios masivos para diferentes eventos y la gente va a pasar el sábado ahí, llevan mantelitos, vinito, quesos y hacen picnics en el asfalto si su evento está sobre una calle, en los parques o donde puedan. Ese día vimos una banda de blues de Nueva Orleans, Skiny Tuba, y mientras tocaban algunos rockabillies ensayaban para un concierto más tardecito en una calle aledaña. En el evento de “Trocadero”, dieron clases de rockabilly y luego ya apareció The Troc, una banda de covers con ritmo de rock, chachacha y swing. Lo impresionante es que decenas de personas se pusieron a bailar en la calle, dejan sus cosas a un ladito y a darle a la música.

Ese día, tuvimos nuestro primer error con el transporte, que es particularmente complicado al principio. Resulta que acá el transporte se cobra de diferentes maneras: por hora, por zona, por tipo de transporte y por viaje (ida o ida y vuelta). Así que si compras un ticket ida y vuelta en tren no puedes entrar al tren en otra zona que no sea la que pagaste, o no puedes usar ese ticket en el camión. Son muy organizados en las horas y rutas, pero vaya eso nosotras no lo sabíamos. Así que Abi (la otra becaria mexicana) y yo, bien confiadas y cansadas después del día en el festival, llegamos a una estación donde debíamos transbordar. Leímos Epping via Macquarie Park y decidimos esperar en el anden, pero oh sorpresa, en una de esas el altavoz anunció: Sale tren Epping via Macquarie Park. El siguiente es … ¡Nos pasó por la espalda! Por no leer y entender lo de las plataformas, se fue el que nos dejaba en la parada de la Uni y tuvimos que tomar otro que nos llevara a una estación que según nosotras estaba cerca, pero no. Cuando preguntamos a un chofer a cuánto tiempo estaba el metro de nuestra casa se rio y contestó: ¿Tienen toda la noche? Y mejor tomamos el carísimo transporte nocturno. Ah pero eso sí, nada como el carísimo transporte de taxis. El banderaso es en $13 dólares australianos! Eso lo supimos el miércoles que de nuevo, por no leer bien las rutas, dimos un vuelteron cuando en un camión sencillo hubiéramos llegado a la puerta de los departamentos.

En fin, gajes de una nieta de vecina en el extranjero… Pronto sigo escribiendo porque ahora sí ya salió mi secadora ...

viernes, 17 de junio de 2011

Sorpresas de media noche. Blackbird fly

I'll take your broken wings, and learn to sing

All your life, you were only waiting for this moment to arise...

Blackbird fly, into the light of a black dark night.


... All my life, I've been only waiting for this moment to arise ... blackbird fly

sábado, 21 de mayo de 2011

El ave de Tita y las premoniciones heredadas

Ayer soñé contigo, Tita. Estabamos en un jardín lindo y curvo, 
con hojas que crecían lentamente ante nuestros ojos, mientras 
caminabamos con complicidad muda y contemplativa.

De repente, un alud de oscuridad y polvo estelar nos mandaba a una casa polvosa y llena de escombros. Cuando te despabilabas, -así como dices tú. Así como haces tú cuando alejas al dolor y la complicada soledad del enfermo-, salías aprisa y la luz lo llenaba todo.

Desde la puerta, me llamabas ¡Anita, mira, ven! y mientras sostenías en tu mano lo que para mi parecía una bestia con  pico anaranjado y alas tornasol. Esta es un pájaro del buen agüero, su pico de calabaza y sus alas de tela brillosa están aquí para nosotras, explicabas mientras lo acariciabas y transformabas en un ave grande, hermosa y cariñosa.

Nos estuvimos un buen rato así: Yo mirandote perder el miedo, y  tú acariciando y cuidando al extraño presagio que hermoso y dócil te respondía como los canarios que un día llenaron el patio de tu casa con cantos y jolgorios. De repente, el ave voló y tú junto con ella.

Ahora es de mañana y tú sigues mala. No sabemos qué pasará, pero sí que no queremos que sufras más.

En el jardín de la casa se escuchan un par de canarios. Me viene la melancolía y pienso tanto en ti (Acá no hay de esos Tita, por la mañana sólo pasa una parbada de loros desordenados y ruidosos y por las tardes, un aguila pía solitaria desde algún árbol de por aquí); pienso que quizá tenías razón, que además del amor al dulce, a los elotes asados y la devoción a todos los santos y a uno mismo, compartimos el don del adios. 

Por eso, quiero ir a verte y repetirte muchas veces que te quiero y que a donde vayamos estaremos acompañadas. Si te vas lejos y te -me- da miedo, pensaré en tus enseñanzas, en Santa Teresa y repetiré junto a ti:

Nada te turbe, nada te espante,
Todo se pasa en un instante.
La paciencia todo lo alcanza, 
a quien Dios tiene, nada le falta.

Te quiero Titina (por si esa ave ha logrado hacerte pasar sobre este instante)

miércoles, 2 de marzo de 2011

Dichoso tú, tatic Samuel, que hoy disfrutas de la recompensa de los justos...Homenaje tardío a Samuel Ruiz y a todos los que siguen siendo ejemplos

Últimamente, entre todo lo que leo y escucho me queda la amarga sensación de que la justicia ha escapado. En el afán de acotar y poner definiciones a todo, hemos perdido el sentido de lo que era la justicia. Y digo perdimos, porque ahí cabe la indiferencia que a diario disfrazamos de resignación.

Perdimos a la justicia ante las leyes que decretaron que la muerte de más de 30 niños en una Guardería que operaba sin medidas óptimas de funcioamiento ni de protección civil, como "un accidente". Cuando la confesión de un asesino, no bastó para ser condenado sólo porque no se hizo "dentro del procedimiento". Cuando las investigaciones señalan a un culpable falso que no pudo "comprar" la ley que lo dejaría libre. O Cuando la concordia decidió reculara y cambiar la "estabilidad nacional" por falsos conceptos de igualdad, ante los acuerdos trabajados con plomo y sangre en aquel Chiapas de 1994. 

Sin embargo, la justicia no se va. Le sobrevive a sus muertos, como el tatic Samuel Ruiz, o Marisela Escobedo, o todos los Reyes Salazar. La justicia permanece entre quienes se mantienen files a sí mismos y resucita entre quienes nos mantenemos con su ejemplo: La justicia puede quedar oculta entre las leyes, pero no entre quienes dejan en ella el espíritu.

Por eso, coincido totalmente con Raúl Vera: 

Dichosos los justos, porque de ellos es el reino de los cielos 

Y al decirlo, recuerdo: 

Los recortes de periódico e  historias con cariño la tía Nati guardaba para mí; la explotación que estalló en el pulmón del Cucho; a Samuel compartiendo "ojos de pancha" con Manuela y los niños; las miradas escondidas de los niños de azucar, en Xalisco; las veladoras colocadas prematuramente en nuestro monumento a la Independencia, todas pertenecientes a pequeños ángeles que no debían morir en un infierno de Sonora; a Manuel presumiendo desde San Cris que terminó la prepa y se dispone a caminar sin olvidar aquel diciembre de 2007 en Acetal; a las viudas de Pasta de Conchos, quienes no dejaron la resignación atrapada en la mina; a Isabel, que mantuvo el amor antes que la venganza para atrapar a los secuestradores de Hugo; a los cantos de Las Abejas, que recuerdan al mundo una tragedia para no repetirla jamás; a Marisela, cuyo llanto y desesperación son la peor condena a un sistema y sus ejecutores, por limitarse a seguir un procedimiento y liberar al asesino; a los Reyes Salazar, quienes desempolvando el sentido de familia y lucha, divididos entre el reino de los cielos y el valle de la impunidad, nos llaman a muchos a decir ¡basta! 


Así que, sin más y tardiamente, la homilía de Raúl Vera en homenaje a Samuel Ruiz, y prematura o tardiamente a todos aquellos que nos han demostrado que el espiritu no se puede callar, que la justicia tarda pero llega, y que han sabido reconocer a dios y a ellos mismos en todos, porque saben que otro mundo es posible.

miércoles, 16 de febrero de 2011

15 de febrero

Quise marcarte a algún número para felicitarte, pero resulta que hablar contigo es más fácil de lo que pensé.

Te extraño. Feliz cumple, Abue.