Ayer, a eso de las 2.30 de la mañana se registró un
sismo 6.4° en la escala de Richter en las costas de Oaxaca, mismo que llegó hasta el DF y fue una experiencia para mi.
He de confesar que los sismos me resultan episodios curiosos. Lo digo así, porque en el temblor de 1985, medio recuerdo que mi abuela y mis tías, quienes vivían en La Roma y fueron desalojadas porque un edifio contiguo amenazaba con fugas o con caer, fueron desalojadas y llegaron a mi casa. Para una chamaquita de 3 años, eso significaba mimos en extremo y por supuesto que lo disfruté y la idea creada fue "los sismos son algo bueno".
Años después, comprendí la magnitud de la tragedia a través de las anécdotas de mis tías y confirmé que el sismo fue bueno. Junto con los episodios de terror que presenciaron, vivieron la solidaridad de mucha gente, y el país vió como uniendo esfuerzos multiplicaban resultados y hacían milagros: La desgracia se convirtió en hermandad. Desde entonces no hemos tenido un episodio de unidad y reacción colectiva como ese.
Ayer fue también curioso, pero aleccionador. Fue el primer sismo que viví solita y el primero que me toca sentir en el mero Distrito Federal. Esta vez, no estaba mi tía que le hacía de alarma sismica y gritaba en un mismo tono y ritmo de alerta "esta temblando, salgan; está temblando, salgan; está temblando, salgan..."; ni mi hermana que me decía "ah sí, tiembla...bueno, ya no...duérmete". Ayer tuve que pasar por todas las etapas de deducción que alguien a las 2.30 puede hacer cuando siente un movimiento no identificado.
Mi primera impresión fue "orale con mi sueño...si no era suficiente con comunicarlo dormida, ahora mi mente le pone movimiento involuntario ¡wow!". Luego, comencé a escuchar como chocaban los ganchos de mi closset entre sí "clin clin clin" y mi siguiente pensamiento fue "Oh mi dios, o está temblando o a mi casa ya le echaron tierra de panteón" y me dio miedo. Por si acaso, me levanté rezando una letanía que mi otra abuela, Tita, me enseñó y me fui a la sala, donde según yo está el muro más fuerte de mi departamento. Me quedé ahí, pegada a la pared, récele y récele, hasta que ya no sentí nada y oí voces de mis vecinos en el pasillo y dije "¡fiuf, sí fue un temblor!"
Ya pasado el susto telúrico, volví a mi cama pero sin poder dormir ni dejar de mirar mi improvisado closset: ¿Y si vuelve a temblar y se me caen esos anaqueles metálicos? No, mejor me voy a la sala, no sea que sí me aplasten y me desfiguren -porque eso sí, estoy segura de que en un temblor no me voy a morir, por qué, quién sabe, pero no va a ser en un temblor ¡tengo que vivir para contarlo!-. Además, en la sala está el famoso "triángulo de vida" y mejor me tiro ahí, porque no llego a la planta baja. Ya si se pone muy feo, tengo la ventaja que la sala da a la calle y así puedo saltar a un árbol, como el hijo doctor de una señora con la que trabajé que así logró salvarse en el Hospital General, en el 85. Por si las dudas, voy a dejar la ventana entreabierta...y me quedé un ratote mirando por la ventana, escuchando el movimiento de una ciudad atemorizada y más o menos preparada: Había somnolientos vecinos comentando el hecho a la mitad de la calle, ladridos, mensajitos de celular, un señor intentando convencer a su mujer de volver a su departamento, sirenas y helicopteros que verificaban todo estuviera en orden, lo cual no sucede en mi natal Satélite.
Por obvias razones, dormí poco y mal. Así que me desperté de prisa para llegar a la chamba y mirar todas las primeras planas de hoy: reclamos y discursos inútiles ante una realidad que nos ha rebasado. En la tele, mientras pasan las crónicas del temblor y pienso "¿No será que el temblor de ayer fue un recordatorio y una primera llamada de atención?, algo así como un mensaje raro del universo o los dioses diciéndonos "pónganse las pilas antes de que les caiga algo que de verdad los cimbre y desplome"?". No sé, pero por lo pronto, este sismo ha sido todo un suceso para mi.
Ustedes ¿cómo vivieron el sismo?, ¿lo sintieron?, ¿son de los que se espantan, se duermen, le hacen de protección civil?, ¿fui la única malviajada que lo pensó llamada de atención? Pasen a la sala y comentemos.
pd. Gracias por preguntar cómo estaba y gracias a quienes apoyaron mi super plan de contingencia "ándale, duérmente otra vez y mañana voy por ti para bajarte del árbol"