viernes, 23 de julio de 2010

Mambru se fue a la guerra

Jesús se va a trabajar a la frontera. 
Migue, de Santo Domingo, se enrola en el Ejército. Va rumbo a Sonora.
Las noticias caen de golpe. Buenas, malas, no sé. Atemorizantes.
Les deseo suerte e inmunidad ante la tragedia.
Les ruego sobrevivir, mantenerse siendo ellos. 
Que dios, disfrazado en todos los rostros posibles, los acompañe. 
Que la desgracia no los mire, 
Que el plomo y la plata se los salte,
Que las alas negras del mal presagio no los rocen
Que el camino de la paz los traiga de regreso
sin que la eternidad los acompañe detrás cantando pío pa.
A su regreso, corríjanme. Díganme que todo fue mejor de lo pensado,
que soy exagerada, paranoica, que veo mucha tele
que las noticias me invadieron o me mintieron.
Pero vuelvan y cuenten algo.
Mientras, con mi cariño más sincero y el corazón encorvado en una mueca, 
desde mi pequeña trinchera les digo: Éxito y hasta pronto, compañeros.

La lucha está por llegar a los míos...qué dolor, qué dolor, qué pena...

sábado, 10 de julio de 2010

Lo bueno y lo mejor


Por qué dejé de fumar

Por qué me puse a dieta voluntaria y vanidosamente

Por qué no todos los días son viernes pa gritarlo pese a lo cruel de la semana/mes/año/siglo

Por qué no fui lo suficientemente disciplinada a lo largo de mi vida como para ser deportista olímpica

Por qué no fui molusco de acuario como Paul el Pulpo

Por qué sigo presa de viejos malos miedos

Por qué vararon seis ballenas y una más en el Mar de Cortés 

Por qué mi sistema inmune decide ponerse en huelga contra ataques bacterianos recurrentes

Por qué no fui escucha celosa de mi conciencia, de la roja y de la verde

Por qué mis genes son poco televisables y no me pagan para pasear sonriente y bien peinada por Sudáfrica 

Por qué no puedo escribir como Juan Villoro sobre la lluvia o como Sabines sobre las drogas

Pero sobre todo, por qué dejé de fumar y me prohibí temporalmente comer chocolate


... Lo bueno es que ya paró de llover y el agua no me llega a las rodillas

Lo bueno es que estos son antojos y no hambre

Lo bueno es que tendré el honor de acompañar a mi amiga en su día y portar con orgullo el vestido que eligió para mí

Lo bueno es hay más de un viernes a la semana

Lo bueno es que cuando corro por gusto, cada kilómetro es oro

Lo bueno es que no moriré en cebiche

Lo bueno es que esas bacterias no son necrófagas

 Lo bueno es que aún tengo grande y blando el corazón para alojar al dolor y convertirlo en fuerza

Lo bueno es que hay suficiente mar para todos y muchas más playas para nadar sin encallar

Lo bueno es que mi vida tiene más de dos colores

Lo bueno es que tengo un trabajo que me obliga a repensarme cada tercer día

Lo bueno es que saqué de los genes de mi padre la poesía;
y de los de mi madre el impulso frenético de jamás permanecer quieta

Lo bueno es que lo intento

Lo mejor es que ese cigarro se consumió intacto.

jueves, 1 de julio de 2010

"Comó te agarró el temblor"

Ayer, a eso de las 2.30 de la mañana se registró un sismo 6.4° en la escala de Richter en las costas de Oaxaca, mismo que llegó hasta el DF y fue una experiencia para mi.

He de confesar que los sismos me resultan episodios curiosos. Lo digo así, porque en el temblor de 1985,  medio recuerdo que mi abuela y mis tías, quienes vivían en La Roma y fueron desalojadas porque un edifio contiguo amenazaba con fugas o con caer, fueron desalojadas y llegaron a mi casa. Para una chamaquita de 3 años, eso significaba mimos en extremo y por supuesto que lo disfruté y la idea creada fue "los sismos son algo bueno". 

Años después, comprendí la magnitud de la tragedia a través de las anécdotas de mis tías y confirmé que el sismo fue bueno. Junto con los episodios de terror que presenciaron, vivieron la solidaridad de mucha gente, y el país vió como uniendo esfuerzos multiplicaban resultados y hacían milagros: La desgracia se convirtió en hermandad. Desde entonces no hemos tenido un episodio de unidad y reacción colectiva como ese.
Ayer fue también curioso, pero aleccionador. Fue el primer sismo que viví solita y el primero que me toca sentir en el mero Distrito Federal. Esta vez, no estaba mi tía que le hacía de alarma sismica y gritaba en un mismo tono y ritmo de alerta "esta temblando, salgan; está temblando, salgan; está temblando, salgan..."; ni mi hermana que me decía "ah sí, tiembla...bueno, ya no...duérmete". Ayer tuve que pasar por todas las etapas de deducción que alguien a las 2.30 puede hacer cuando siente un movimiento no identificado.

Mi primera impresión fue "orale con mi sueño...si no era suficiente con comunicarlo dormida, ahora mi mente le pone movimiento involuntario ¡wow!". Luego, comencé a escuchar como chocaban los ganchos de mi closset entre sí "clin clin clin" y mi siguiente pensamiento fue "Oh mi dios, o está temblando o a mi casa ya le echaron tierra de panteón"  y me dio miedo. Por si acaso, me levanté rezando una letanía que mi otra abuela, Tita, me enseñó  y me fui a la sala, donde según yo está el muro más fuerte de mi departamento. Me quedé ahí, pegada a la pared, récele y récele, hasta que ya no sentí nada y oí voces de mis vecinos en el pasillo y dije "¡fiuf, sí fue un temblor!"

Ya pasado el susto telúrico, volví a mi cama pero sin poder dormir ni dejar de mirar mi improvisado closset: ¿Y si vuelve a temblar y se me caen esos anaqueles metálicos? No, mejor me voy a la sala, no sea que sí me aplasten y me desfiguren -porque eso sí, estoy segura de que en un temblor no me voy a morir, por qué, quién sabe, pero no va a ser en un temblor ¡tengo que vivir para contarlo!-. Además, en la sala está el famoso "triángulo de vida" y mejor me tiro ahí, porque no llego a la planta baja. Ya si se pone muy feo, tengo la ventaja que la sala da a la calle y así puedo saltar a un árbol, como el hijo doctor de una señora con la que trabajé que así logró salvarse en el Hospital General, en el 85. Por si las dudas, voy a dejar la ventana entreabierta...y me quedé un ratote mirando por la ventana, escuchando el movimiento de una ciudad atemorizada y más o menos preparada: Había somnolientos vecinos comentando el hecho a la mitad de la calle, ladridos, mensajitos de celular, un señor intentando convencer a su mujer de volver a su departamento, sirenas y helicopteros que verificaban todo estuviera en orden, lo cual no sucede en mi natal Satélite.

Por obvias razones, dormí poco y mal. Así que me desperté de prisa para llegar a la chamba y mirar todas las primeras planas de hoy: reclamos y discursos inútiles ante una realidad que nos ha rebasado. En la tele, mientras pasan las crónicas del temblor y pienso "¿No será que el temblor de ayer fue un recordatorio y una primera llamada de atención?, algo así como un mensaje raro del universo o los dioses diciéndonos "pónganse las pilas antes de que les caiga algo que de verdad los cimbre y desplome"?". No sé, pero por lo pronto, este sismo ha sido todo un suceso para mi.

Ustedes ¿cómo vivieron el sismo?, ¿lo sintieron?, ¿son de los que se espantan, se duermen, le hacen de protección civil?, ¿fui la única malviajada que lo pensó llamada de atención? Pasen a la sala y comentemos.


pd. Gracias por preguntar cómo estaba y gracias a quienes apoyaron mi super plan de contingencia "ándale, duérmente otra vez y mañana voy por ti para bajarte del árbol"