Siempre hay algo de que hablar. Se puede ser neutral, pero jamás indiferente.
Tenemos temas de moda, de morbo y de chiste; tragicomedias políticas, vergüenzas y orgullos nacionales. Realidades que a veces duelen y otras inspiran. O simplemente, hay fragmentos de realidad que no deban ser olvidados o que por su sóla existencia vale la pena guardar para la posteridad.