martes, 24 de enero de 2012

¡Feliz año lunar nuevo 2012!



Australia sigue dando sorpresas gratas y aprendizajes culturales de todo tipo. Recién acabamos de salir del cine y de institucionalizar un hábito que parece será muy interesante y poco menos relajante de lo que inicialmente pensé: Martes de Cine Bara. Porque como acá todo es más caro, hay que evitar “vivir en el error” o fuera del presupuesto, como diría algún colmmilludo y poco H señor en el poder. Hoy por ejemplo, vimos la Dama de Hierro (Iron Lady). A diferencia de la semana pasada, cuando me la pasé en vela por beber un café más alterado que el del Sanborns y con angustiosa taquicardia por la emocionante película de la Chica del Dragón Tatuado, esta vez he salido más tranquila, más relajada y sobre todo, muy motivada y nostálgica, lo que siempre da ganas de escribir. Dan ganas de escribir, por ejemplo, que haber sido Margaret Tatcher debe de haber sido agotador, que me impresionó su convicción por hacer lo que pensaba que era correcto y sobre todo, que la vida es irónica: Una de las mujeres más racionales de la historia padece una enfermada que arrastra suavemente el uso de la razón hasta erosionarlo todo: Alzheimer.

En una parte de la película le pregunta el médico que siente, a lo que ella, responde: No me pregunte eso, mejor pregúnteme que pienso, eso es más importante. Su elegancia, porte e ironía me recordaron mucho a una querida y noble Doña que aún hecho de menos. Pienso que debe haber sido agotador ser ella, tan firme en todas sus acciones pfff que cansado … pero no, luego lo pensé y no creo que haya sido cansado, porque como dice la Chiva, Nadie dijo que sería fácil, pero valdrá la pena. Creo eso es lo que a veces me pasa acá cuando me rebotan un ensayo varias veces, cuando me siento lo más tonta por no saber usar preposiciones en inglés y presagiando lo peor, pensando en todo lo que se quedó allá y quizá no esté más …  todo ha valido la pena. Yo, como buena muestra de las sociedades posmodernas y todo eso, sigo en la pelea entre de la razón como medio de supervivencia VS  (por influencia del Sr Freud y del mucho más cercano y querido SJ Cucho) Sentir como método para alcanzar lo divino, para estar aquí y ahora sin sentirme perdida.  

Hoy también tomé café, para evitar que se repitiera la historia de la primera vez que fuimos al cine por estas tierras y desperdicie $18 AusDlls durmiendo 2/3 partes de la película (pffff ¡la cabeceada más cara de mi vida!). No tomé el café de la taquicardia calórica (la semana pasada pedí un “iced coffee” pensando que era café con hielo y me dieron algo casi igual: Un americano con una bolota de helado como hielo) pero bebí lo suficiente para no dormirme en la película y llegar a casa a escribir. Además de que hoy, como buena muchachita responsable, termine mis quéhaceres desde temprano. Mi mamá estarías orgullosa de mí y hoy la reconozco más que siempre: Me levanté a las 6, lavé ropa, desayuné bien (huevo con jamón y jitomate) arreglé mi cuarto, hice mi lunch, pagué el banco, lave mis trastes y llegué muy tempranito a clases. Ya como mejor casi todos los días porque ya tenemos platos y el depa ya está decenton como para invitar amigos o familia. Con mi roomie francesa, Marie, me llevo bien (Titina, tus oraciones van muy bien, ¡Gracias!). Ella es más hacendosa y cocina más que yo, por eso cuando cocina de más me convida y yo que jamás desprecio ni por educación ni por convicción, siempre le acepto: “Bueno. Sí. Gracias”. Hace poquito hizo empanadas de manzana:




Hasta ahora sólo tengo clases de inglés y me va bien, pero lo más interesante y padre es lo que pensamos unos de otros. Yo por ejemplo, creo que soy sujeto de estudio y curiosidad de algunos. Tengo una compañera china, Ring, con la que empecé a llevarme después de un momento muy penoso por falta de conocimiento cultural. Se me acercó pa decirme que le gustaba mi blusa y yo pensé que se acercaba a saludar. Así que yo, como la muchachita educada que soy, la saludé a la mexicana, con abrazo y beso. Ella se puso super tiesa y dijo “bueno, sí, adiós”, dio la vuelta y se fue rápido. Luego le expliqué que se me fue el patín y la saludé como nos saludamos en México y desde ese día, cuando tiene curiosidad de algo me pregunta como “Oye, porque cuando estornudan dices algo (salud)”, pues por cortesía, le explico ¿en China no dicen nada? Ay no, somos tantos que nos la pasaríamos “Bless you bless you bless you bless you… en todos lados, no”. Es la razón más lógica que he pudo haberme dado. Y es cierto, en el salón somos 18 y 6 son asiáticas. Ring se burla de la maestra porque se confunde con sus nombres: Ay ¿a poco nos parecemos? . Y la verdad es que ya viéndolas de cerca no se parecen tanto. Una de ella, Fey, tiene los ojos chiquitititos y mejor photoshopea sus fotos para salir con ojos grandes; otra chava tiene el cabello corto y es medio Punk; hay otra chava de China-Tibet y ella también rompió mis prejuicios culturales: Está más occidentalizada que yo, nada de túnicas, ni mucho menos es monje como pensé que eran en el Tibet (y confieso que me siento mal de irme con las imágenes prefabricadas).  

Mi amiga Bintan es de Indonesia y yo siempre me confundo con Tailandia, Malasia o Indonesia, todos son archipiélagos ¿qué no? hablan parecido y comen noodles según he visto en el mall. Luego reacciono y pienso, Ash eso es igual a suponer que en México comemos crepas, burritos y papas rellenas, como en el mall, así que hago el esfuerzo de no volverle a decir tailandesa o de Malasia. Lo padre es que más allá de las nacionalidades, las prenociones culturales (que, debo decir, juegan un mi favor, porque me ven muy “Latina” , ergo ocurrente, que ríe con facilidad, que se expresa con efusividad y simpaticona) nos hemos integrado bien como grupo. 

Por eso, y explotando mi carisma latino, me invité al año nuevo chino y organicé con mi amiga Tan (Bintan, la de Indonesia, no Tailandia ni Malasia) irnos a celebrar el año nuevo lunar con ellas y valió toda la pena.. Me gusto la bienvenida de un representante de los indígenas australianos: “Bienvenido. No importa de que nación, país, región, comunidad, tribu o suelo vengas, eres bienvenido”.
Me gustaron también las frases chinas para el año nuevo: “Que tengas más de lo que deseas”.

Y sobre todo, me gustó la idea de celebrar este año un doble año nuevo. Con el inicio del año del Dragón, símbolo de poder, fuerza y equilibrio (porque es de agua) vienen cambios y mucho movimiento. Después de esa celebración, nos llevaron a cenar a un restaurante chino de chinos. Cenamos “Hot-Pot” o cazo caliente, un platillo de una de las regiones del sur de China que suele cocinar con mucho picante. Consiste en llevar a las mesas cazuelas divididas por la mitad con caldo picoso de un lado y caldo normal del otro. En las mesas hay parrillas para seguir calentando la sopa y cocer todo lo que echan después, pues llevan charolas con hongos, verdura, papa, pescado, raíz de lirio y bamboo, para ir agregando al caldo poco a poco. Es delicioso y sí, muuuy picoso. Estoy muy agradecida con dios y con el año del Dragón por la calidez de nuestros anfitriones, aun cuando era más su festejo que el nuestro y por seguir sintiéndome parte de un planeta Benetton (ya verán la foto jeje).



Estando ahí, me di cuenta de la suerte que es festejar un segundo año nuevo 2012. Da la oportunidad de reafirmar sueños y deseos, y de reiniciar y abrirme a más aventuras y posibilidades de comenzar de nuevo y reconocer que vienen momentos para compartir, platicar y aprender mucho, y sobre todo para sentirlo todo: desde la eufórica incredulidad de estar acá, hasta la añoranza por la tierra donde he nacido. Sí, muy a la Canción Mixteca, nomás que yo no lloro … bueno a veces sí y otras nomás me acuerdo, como cuando Abi expuso sobre el Son Jarocho y puso la bamba, o como cuando me toco investigar y hablar sobre el Mariachi y la Charrería y sobre la emoción de sentir la piel chinita cuando se escucha el Cielito Lindo desde lejos. 

Acá da mucha emoción hablar de México y mostrar que somos más que tequila, violencia y parranda. Aunque ha decir verdad, casi siempre me confunden primero con Española y luego aclaro, No Mexican! Y nunca falta quien dice palabritas y bromas en español. Hace poco, como consecuencia de mi mala costumbre de “El que convierte, no se divierte”, a decir de Abi, fuimos a comprar unas chelas para ir a la playa, pero ¡oh sorpresa! No entraban en el presupuesto. ¡Son carísimas! Cuando vi su precio, se me fue un ¡¿Qué? ¡¿Eso está carísimo!, ¿En serio un six cuesta $15 Ausdls?! y no satisfecha, rematé como fuereña adulta y ofendida: ¡En mi país ese six de Corona, que por cierto, es la cerveza más chafa que tenemos, no cuesta más de $4 Ausdls! Así que no, sabe qué, mejor descuéntemelo y nomás me llevo un vinito por 6 dólares. El señor de la licorería (porque acá en el super o 7 no venden ningún tipo de bebida alcohólica o derivados, sólo en vinaterías), un australiano hippioson como en sus 50-60 me dijo: Oh, Spanish? Y yo No, Mexican y se alegró más. Me preguntó porque no llevaba el six en promoción y le dije que no, que se salía del presupuesto y se río más. El tendero dedujo que estábamos acá como estudiantes y dijo: Deberían dar clases de español, en serio, podría ser una buena oportunidad ¡yo quiero aprender! Y yo, que veo burro y pienso en viaje le propuse un trato sin pensar: Bueno va, yo te enseño y tú me das gratis la chela. Él nomás se rio y dijo sí, Cerveza Gratis, en spanish. No he regresado desde entonces  y tampoco he abierto el vino, porque ese día llovió por la tarde y bye bye Manly Beach. Ah pero eso sí, hay vinos de ACDC:



Pero este otro día si fuimos a la playa después de las clases. Fuimos a Manly y desde que uno llega se siente una vibra muy diferente. Es como Caleta en Playa Diamante, valga la comparación. Está atascado de gente que generalmente sólo se va a asolear y al caer el sol, se retiran casi todos. En el mar, hay surfers por un lado y nadadores sólo de banderita a banderita. Hay un altavoz por el que un salvavidas irónico como el solo advierte que nademos sólo donde se indica, a menos claro que creamos ser excelentes nadadores y muy muy fuertes; y también advierte sobre pequeñas aguas malas que parecen botellitas azules en algunos lugares de la costa. Casi todos tienen cuerpos muy atléticos y estilizados. Yo, aún en los estragos del Guadalupe Reyes, parecía más chaparrita color uva que chaparrita cuerpo de uva, con mi bikini morado entre tanta güera altota y atlética.  Por eso, este viernes empezaré mis clases de natación en forma y ya también invertí en lo que mi amiga Bintan llama “un traje de baño pa presumir” para cuando vuelva a la playa. Manly tiene arena blanca, fina, no quema y está relativamente limpia. El agua es fría nada como las cálidas olas del pacífico de mi México querido donde hay tb surfers guapísimos y prestos para ir a correr mientras les cuento esto (guiño y ejem ejem para los surfers de las costas de Oaxaca).

Esta es Manly Beach poco antes del atardecer:

En fin, ya voy más encarrilada y muy dispuesta a celebrar pasado mañana el Australian Day, o la fiesta nacional de Australia. Que felicidad tener la oportunidad de estar acá y también de disfrutar el exhaustivo y agotador momento de perseguir lo que se quiere. Igual que la Margaret Tatcher, con más sol, un poco menos de rigidez y con muchas ganas de hacer una diferencia y sentir a cada instante la vida en nuevo año del Dragón.

domingo, 15 de enero de 2012

Y desde el otro lado del mundo ...


A una semana y cacho de haber viajado al otro lado del mundo, hay mucho que contar. Para empezar, Australia es un país muy ¿extravagante? No sé, no encuentro aún la palabra para describirlo. Pero me gusta. Ahí va un breve recuento de lo que ha sido esta semana y cachito:

Muchas cosas son al revés y diferentes para bien: La gente maneja del lado izquierdo, a la británica, el peatón tiene preferencia ¡siempre! Y el peatón cruza por los lugares donde se le indica, es decir, nada de torear coches ni de Si quieres te presto mi calle. Animales que por allá son exóticos, acá andan por las calles como si nada, hay montones de guacamayas con copete amarillo por todos lados y son de lo más ruidosas, también hay cuervos que hacen sonidos medio terroríficos y otros pájaros que parecen tener un quesqueme de motitas blancas y que cuando cantan pareciera como si se les acabara la pila. No he podido constatar si los escusados giran al revés, en los que he entrado el agua de la tasa cae directo a donde tiene que caer y se lleva todo por fuerza de gravedad … Pero seguiré investigando.

Sydney es una ciudad genial. Me cayó el 20 días después de haber llegado de que ya estaba de este lado del mundo. Estaba en Circular Quay (o “circular ki” como le dicen aca) y me tomé una foto donde se ve el Opera House para mandarle a Álvarín, para que la compare con la de su libro de los ríos, y ahí fue donde me cayó el trancazo: ¡Madres, ahora sí ya estoy en Australia! Ser consciente de eso me ha generado emociones fuertes: Mucha euforia, mucha curiosidad, a momentos desesperación y a otros un poco de soledad, como este fin de semana que ando rota–sin efectivo y sin saber como no sé como funciona el sistema de “cobrese usted mismo” en las tiendas, y sin el PIN para poder hacerlo-, sin sol pa poder ir a echarme al sol en el jardín del edificio y con el horario de muchas cosas desfasado. Acá el Americano (lo impensable, Cho me volvió aficionada, de esas que preguntan: Y cómo van, cómo quedaron con cada update y llamada nacional) no lo pasan y en teoría sería de mañana y en la tarde los domingos, así que por favor amigos fanses del americano no dejen de informarme. Acá el juego es el cricket y no le entiendo mucho, bueno no le entiendo nada pa ser precisa.

Mi departamento podía haber albergado una nueva forma de vida. Estaba tan puerco que no dudaría en que la grasa y mugre haya mutado para hacerse más resistente y casi que autónoma, porque de otro modo no puedo explicarme como alguien viviría en semejante chiquero. Al principio yo entre en la negación total y no desempaqué nada. Luego en el enojo: Oigan, personas de Alojamiento de la Uni ¿Qué es esto? ¡Por favor manden a alguien!; luego un poco en la aceptación y compré toallitas desinfectantes y kit de limpieza y le di a todos los muebles de mi cuarto con todo el fervor Uribe posible, coloqué a la Chabela que me dio la Chiva y a toda la comitiva en mi escritorio (Marx y la Maclovia, Tomatina y Puerquito; a la virgencita del bautizo de Fer, la cruz de Karla y las oraciones de tita y mi mamá) y no toqué nada más que no fuera mi cuarto y el baño.

Días más tarde una roomie llegó, Marie – es francesa y está comenzando la universidad- y entré en la fase de no sentirme sola en este chiquero, así que decidimos echarle desinfectante a todo. Compramos limpia-pizos desinfectante, lavaplatos, para las superficies, hasta desinfectante para alfombras porque guacale, estaba pa no creerse y aunque le limpiamos no quedó lo más rechinando de limpio, la mugre ha hecho su lugar permanente en muchos lados y no me extrañaría que se hubieran formados nuevos Alcanos/enos/idos y todos esos en algunos sartenes que tiramos. El caso es que ya está habitable y saludablemente limpio. Tan habitable que Marie ya pasó con su compu pa darle el tour virtual a sus papás y pa no variar, es domingo y no me he bañado y menos aún porque mi toalla sigue en la secadora del ciclo infinito (seca, ¡pero no seca! aaaagh) que pena. Sus papás vienen en 2 semanas, así que tenemos el plan de hacer este depa algo más acogedor y decente.

Por lo mismo del mal estado del depa “amueblado”, no he comido nada muy decente. Los anteriores inquilinos no dejaron casi nada. Sólo habían tres tristes vasos, 6 copas, un set de ollas puerquísisisisisisimo, un juego de cuchillos chinos de acero inoxidable pero muy empuercable y una repisa con almendras. Así que hablamos con los de Hospedaje de la Universidad y quedaron en mandarnos todo lo que incluye nuestra renta. Así que he sobrevivido – Ma no te enojes ni te espantes que sigo viva y fuerte- con pura comida que no requiere de mucha preparación ni platos pa comerse. Lo que sí es que descubrí que en los centros de comida rápida rematan todo poco antes de que cierren, así que comer en domingo a las 4.30 es más barato que a las 3 pero por mucho.

Lo bueno es que el departamento está muy cerca de la Universidad, caminando llego en 10 minutos o 7 (según si el semáforo pa cruzar la avenida me toca en verde o esperar a que cambie el rojo). Frente a mi depa hay un Woolwhort y los fines de semana me gusta ir temprano porque me siento menos fuereña. Una de las cajeras fue maestra en Malasia por 30 años y le dio clases a la esposa del Principe de Malasia, además de ser platicadora y conocer a la realeza de su país, cada que algún cliente se va le dice “God Bless you” y me acuerdo de México. En el super trabaja una mexicana, Carmen, con toda la pinta de Latina: Sonriente, habla fuerte, hace bromas, super amable y cálida;  y una Australiana que se “enoja” porque le hablo en español: ¡Estamos en Australia y en mi país se habla inglés! Y yo nomás le digo: ‘I like you too’ y se le quita y se echa a reír.

El curso introductorio es sobre inglés académico y la maestría inicia hasta mediados-finales de febrero. Mi profesora de lunes y martes no es muy dinámica, pero se parece a la señora Clauss y por alguna razón de mi inconsciente siempre espero que al final del día nos ofrezca galletas, pero no. Sólo lee el plan de estudios del curso y ya. La otra maestra, la de Miércoles a Viernes me cae rebien. Físicamente se parece un poco a la mamá de Mafalda y me recuerda un poco a Tita. Es simpática y bondadosa. El viernes, por ejemplo, una alumna no encontró niñera pa su hija, entonces la llevo –porque en Australia es contra la ley dejar niños menores de 15 años en casa solos si están enfermos– y la maestra le llevo libros y colores, y al final de la clase pidió  un aplauso para la chamaquita que se había portado bien y le regaló un chocolate. Ah me dio muchísima ternura y recordé mucho mucho a Titina. Mañana tengo clase con la Sra. Claus y ya me dio sueño nomás de pensarlo. Si sigo así esta navidad Santa no me traerá nada.

Mis compañeros son de todo el planeta: Hay 3 de China, una de Tibet, una compañera es de Malawi, dos de Maldivas, uno de Laos, una chava de Tailandia y tres compañeras del caribe, de Jamaica, Granada y Guyana, más Abi y yo de México. En general en la universidad ahorita hay puros asiáticos, parece Asia y algunos chinos confunden México con Moscu, dice Moniquíu que porque en chino se parecen los nombres “Mexiko”, “Mexigo” o algo así.

En general, la gente por acá es de lo más fresca y cool, algunos van al super descalzos y repandrosos –por eso yo acá no desentono-, hacen picnis en todos lados, son cero protocolos y muy amables. El sábado pasado fuimos al primer día del Festival de Sydney. Ese sábado varios parques y plazas públicas se usaron de escenarios masivos para diferentes eventos y la gente va a pasar el sábado ahí, llevan mantelitos, vinito, quesos y hacen picnics en el asfalto si su evento está sobre una calle, en los parques o donde puedan. Ese día vimos una banda de blues de Nueva Orleans, Skiny Tuba, y mientras tocaban algunos rockabillies ensayaban para un concierto más tardecito en una calle aledaña. En el evento de “Trocadero”, dieron clases de rockabilly y luego ya apareció The Troc, una banda de covers con ritmo de rock, chachacha y swing. Lo impresionante es que decenas de personas se pusieron a bailar en la calle, dejan sus cosas a un ladito y a darle a la música.

Ese día, tuvimos nuestro primer error con el transporte, que es particularmente complicado al principio. Resulta que acá el transporte se cobra de diferentes maneras: por hora, por zona, por tipo de transporte y por viaje (ida o ida y vuelta). Así que si compras un ticket ida y vuelta en tren no puedes entrar al tren en otra zona que no sea la que pagaste, o no puedes usar ese ticket en el camión. Son muy organizados en las horas y rutas, pero vaya eso nosotras no lo sabíamos. Así que Abi (la otra becaria mexicana) y yo, bien confiadas y cansadas después del día en el festival, llegamos a una estación donde debíamos transbordar. Leímos Epping via Macquarie Park y decidimos esperar en el anden, pero oh sorpresa, en una de esas el altavoz anunció: Sale tren Epping via Macquarie Park. El siguiente es … ¡Nos pasó por la espalda! Por no leer y entender lo de las plataformas, se fue el que nos dejaba en la parada de la Uni y tuvimos que tomar otro que nos llevara a una estación que según nosotras estaba cerca, pero no. Cuando preguntamos a un chofer a cuánto tiempo estaba el metro de nuestra casa se rio y contestó: ¿Tienen toda la noche? Y mejor tomamos el carísimo transporte nocturno. Ah pero eso sí, nada como el carísimo transporte de taxis. El banderaso es en $13 dólares australianos! Eso lo supimos el miércoles que de nuevo, por no leer bien las rutas, dimos un vuelteron cuando en un camión sencillo hubiéramos llegado a la puerta de los departamentos.

En fin, gajes de una nieta de vecina en el extranjero… Pronto sigo escribiendo porque ahora sí ya salió mi secadora ...