miércoles, 15 de septiembre de 2010

El primer tema de cocina: Mamey


Nuestra cultura está plagada de dichos  relacionados a la comida -todos reales, cabe señalar -y la razón es sencilla: La cocina es el corazón que bombea energía a todas nuestra aventuras y desventuras.

En mi familia, la cocina es un lugar mágico donde cualquier milagro y remedio pueden suceder: Desde curar cualquier mal del alma o hacer de cualquier evento cotidiano algo majestuoso.

Es lugar de comunión y entrañable cariño, de chisme y aprendizaje: todo es parte de un proceso donde la sazón la dá cada quién.
En esta sección quiero compartir las recetas que con los años se han acumulado y las anécdotas que las han hecho memorables. Como siempre, siéntanse libres de pasar por aquí, sentarse un momento a esta mesa y dejar un pizca extra de sabor.

Bienvenidos y ¡buen provecho!

viernes, 3 de septiembre de 2010

Instrucciones para sobrevivir inundaciones de todo tipo

Por extraño que parezca, en Satélite, donde casi siempre brilla el sol, hace un par de semanas cayó una tromba de esas que anuncian el fin del mundo. Ese día, el cuarto de lavado - bodega, cava, archivo, pinacoteca, y recuerdoteca- se inundó en un santiamén, desbordando más que agua a través de sus cajas y paredes.

Ante tal catástrofe, descubrí que el agua es necía y se cuela por donde puede, como los recuerdos, y que   secar una inundación es casi lo mismo a sobrevivir a una crisis de nostalgia. 

He aquí los pasos a seguir (por favor, anoten los que me hayan faltado o completen alguno si así lo consideran): 

1. Identificar el origen de la fuga, detenerla y comenzar a secar. Sacar agua como se puede y por donde se pueda: Barrer, berrerar, jalar, aspirar, suspirar y secar toda el agua derramada hasta por los ojos, para que quede relativamente seco como para ver con orden y claridad.

2. Remover cajas y recuerdos. Hay que comenzar a organizarlo todo, llevarlo a terrenos más secos y seguros. Pero ojo, trasladar cosas de un lugar a otro en terreno resbaloso, puede provocar caídas libres y sin manos. De ser el caso, hay que comprobar movimientos y signos vitales, maldecir si es necesario, escurrirse el agua, tomar aire y levantarse de nuevo. La vida y el caos siguen ahí siguen, no se van a mover solas.

3. Rescatar lo indispensable. Revisar la memorabilia personal:  apuntes, cartas, fotos, libros, recuerdos, visitas, revistas, sueños y promesas y todo lo que uno cree que vale la pena guardar para no olvidar o para cuando alguien más decida construir una biografia no autorizada. Pero la realidad es que ya somos todo lo que hemos perdido y que como diría mi abuela, lo bien hecho, dura más (si no, pregunten por la lavadora, los muebles y las ollas de antaño. Resistieron como robles). 

Durante este proceso de depuración, recordé que amo sociología y que lo mio lo mio, es la gente y vender piñas. Rescaté el corazón rojo de una guerrilla ahogada,  la luz de un faro de oriente, el radicalismo y las declaraciones irreverentes en debates sin sentido; la secrecia de recaditos con historias que eran ampliamente conocidas, las mil formas y colores de expresar la amistad,  las semillas de un primer gran amor y los pedazos filosos del desamor; la memoria de mis ancenstros en recetas, cuentos y apuntes marxistas; y un puñado de sueños y sustentos que hacen a esta catástrofe un río de agua fresca en medio de un desierto cotidiano.

4. Aprovechar el caos: Reinventar. Si todo nació del caos, como dice la mitología cristiana, hay que comenzar a separar el cielo de la tierra para crear algo mejor; recuepar la escencia y aspirar de nuevo aquel primer soplo de vida del que habla el Popol Vuh, para renacer o crecer. Todo es parte de un proceso y de un ciclo que siempre cambia y sólo se detiene para desaparecer. 

5. Agradecer [al final y durante todos las anteriores] .  La tragedia nos hace conscientes de que había algo valioso que perder, y en consecuencia, cuidar y apreciar todo aquello que permanece. Se puede agradecer el techo en el que nos resguardamos de la lluvia que se cuela por el piso; la sonrisa melacólica que en su momento fue una carcajada estrendosa;  agradecer por aquellos que se han ido, por quienes estpan y por quienes ahí seguirán; por la oportunidad de sobrevivir catástrofes de todo tipo y llenar de vida una cajita y media para hacer más liviano el presente.

viernes, 23 de julio de 2010

Mambru se fue a la guerra

Jesús se va a trabajar a la frontera. 
Migue, de Santo Domingo, se enrola en el Ejército. Va rumbo a Sonora.
Las noticias caen de golpe. Buenas, malas, no sé. Atemorizantes.
Les deseo suerte e inmunidad ante la tragedia.
Les ruego sobrevivir, mantenerse siendo ellos. 
Que dios, disfrazado en todos los rostros posibles, los acompañe. 
Que la desgracia no los mire, 
Que el plomo y la plata se los salte,
Que las alas negras del mal presagio no los rocen
Que el camino de la paz los traiga de regreso
sin que la eternidad los acompañe detrás cantando pío pa.
A su regreso, corríjanme. Díganme que todo fue mejor de lo pensado,
que soy exagerada, paranoica, que veo mucha tele
que las noticias me invadieron o me mintieron.
Pero vuelvan y cuenten algo.
Mientras, con mi cariño más sincero y el corazón encorvado en una mueca, 
desde mi pequeña trinchera les digo: Éxito y hasta pronto, compañeros.

La lucha está por llegar a los míos...qué dolor, qué dolor, qué pena...

sábado, 10 de julio de 2010

Lo bueno y lo mejor


Por qué dejé de fumar

Por qué me puse a dieta voluntaria y vanidosamente

Por qué no todos los días son viernes pa gritarlo pese a lo cruel de la semana/mes/año/siglo

Por qué no fui lo suficientemente disciplinada a lo largo de mi vida como para ser deportista olímpica

Por qué no fui molusco de acuario como Paul el Pulpo

Por qué sigo presa de viejos malos miedos

Por qué vararon seis ballenas y una más en el Mar de Cortés 

Por qué mi sistema inmune decide ponerse en huelga contra ataques bacterianos recurrentes

Por qué no fui escucha celosa de mi conciencia, de la roja y de la verde

Por qué mis genes son poco televisables y no me pagan para pasear sonriente y bien peinada por Sudáfrica 

Por qué no puedo escribir como Juan Villoro sobre la lluvia o como Sabines sobre las drogas

Pero sobre todo, por qué dejé de fumar y me prohibí temporalmente comer chocolate


... Lo bueno es que ya paró de llover y el agua no me llega a las rodillas

Lo bueno es que estos son antojos y no hambre

Lo bueno es que tendré el honor de acompañar a mi amiga en su día y portar con orgullo el vestido que eligió para mí

Lo bueno es hay más de un viernes a la semana

Lo bueno es que cuando corro por gusto, cada kilómetro es oro

Lo bueno es que no moriré en cebiche

Lo bueno es que esas bacterias no son necrófagas

 Lo bueno es que aún tengo grande y blando el corazón para alojar al dolor y convertirlo en fuerza

Lo bueno es que hay suficiente mar para todos y muchas más playas para nadar sin encallar

Lo bueno es que mi vida tiene más de dos colores

Lo bueno es que tengo un trabajo que me obliga a repensarme cada tercer día

Lo bueno es que saqué de los genes de mi padre la poesía;
y de los de mi madre el impulso frenético de jamás permanecer quieta

Lo bueno es que lo intento

Lo mejor es que ese cigarro se consumió intacto.

jueves, 1 de julio de 2010

"Comó te agarró el temblor"

Ayer, a eso de las 2.30 de la mañana se registró un sismo 6.4° en la escala de Richter en las costas de Oaxaca, mismo que llegó hasta el DF y fue una experiencia para mi.

He de confesar que los sismos me resultan episodios curiosos. Lo digo así, porque en el temblor de 1985,  medio recuerdo que mi abuela y mis tías, quienes vivían en La Roma y fueron desalojadas porque un edifio contiguo amenazaba con fugas o con caer, fueron desalojadas y llegaron a mi casa. Para una chamaquita de 3 años, eso significaba mimos en extremo y por supuesto que lo disfruté y la idea creada fue "los sismos son algo bueno". 

Años después, comprendí la magnitud de la tragedia a través de las anécdotas de mis tías y confirmé que el sismo fue bueno. Junto con los episodios de terror que presenciaron, vivieron la solidaridad de mucha gente, y el país vió como uniendo esfuerzos multiplicaban resultados y hacían milagros: La desgracia se convirtió en hermandad. Desde entonces no hemos tenido un episodio de unidad y reacción colectiva como ese.
Ayer fue también curioso, pero aleccionador. Fue el primer sismo que viví solita y el primero que me toca sentir en el mero Distrito Federal. Esta vez, no estaba mi tía que le hacía de alarma sismica y gritaba en un mismo tono y ritmo de alerta "esta temblando, salgan; está temblando, salgan; está temblando, salgan..."; ni mi hermana que me decía "ah sí, tiembla...bueno, ya no...duérmete". Ayer tuve que pasar por todas las etapas de deducción que alguien a las 2.30 puede hacer cuando siente un movimiento no identificado.

Mi primera impresión fue "orale con mi sueño...si no era suficiente con comunicarlo dormida, ahora mi mente le pone movimiento involuntario ¡wow!". Luego, comencé a escuchar como chocaban los ganchos de mi closset entre sí "clin clin clin" y mi siguiente pensamiento fue "Oh mi dios, o está temblando o a mi casa ya le echaron tierra de panteón"  y me dio miedo. Por si acaso, me levanté rezando una letanía que mi otra abuela, Tita, me enseñó  y me fui a la sala, donde según yo está el muro más fuerte de mi departamento. Me quedé ahí, pegada a la pared, récele y récele, hasta que ya no sentí nada y oí voces de mis vecinos en el pasillo y dije "¡fiuf, sí fue un temblor!"

Ya pasado el susto telúrico, volví a mi cama pero sin poder dormir ni dejar de mirar mi improvisado closset: ¿Y si vuelve a temblar y se me caen esos anaqueles metálicos? No, mejor me voy a la sala, no sea que sí me aplasten y me desfiguren -porque eso sí, estoy segura de que en un temblor no me voy a morir, por qué, quién sabe, pero no va a ser en un temblor ¡tengo que vivir para contarlo!-. Además, en la sala está el famoso "triángulo de vida" y mejor me tiro ahí, porque no llego a la planta baja. Ya si se pone muy feo, tengo la ventaja que la sala da a la calle y así puedo saltar a un árbol, como el hijo doctor de una señora con la que trabajé que así logró salvarse en el Hospital General, en el 85. Por si las dudas, voy a dejar la ventana entreabierta...y me quedé un ratote mirando por la ventana, escuchando el movimiento de una ciudad atemorizada y más o menos preparada: Había somnolientos vecinos comentando el hecho a la mitad de la calle, ladridos, mensajitos de celular, un señor intentando convencer a su mujer de volver a su departamento, sirenas y helicopteros que verificaban todo estuviera en orden, lo cual no sucede en mi natal Satélite.

Por obvias razones, dormí poco y mal. Así que me desperté de prisa para llegar a la chamba y mirar todas las primeras planas de hoy: reclamos y discursos inútiles ante una realidad que nos ha rebasado. En la tele, mientras pasan las crónicas del temblor y pienso "¿No será que el temblor de ayer fue un recordatorio y una primera llamada de atención?, algo así como un mensaje raro del universo o los dioses diciéndonos "pónganse las pilas antes de que les caiga algo que de verdad los cimbre y desplome"?". No sé, pero por lo pronto, este sismo ha sido todo un suceso para mi.

Ustedes ¿cómo vivieron el sismo?, ¿lo sintieron?, ¿son de los que se espantan, se duermen, le hacen de protección civil?, ¿fui la única malviajada que lo pensó llamada de atención? Pasen a la sala y comentemos.


pd. Gracias por preguntar cómo estaba y gracias a quienes apoyaron mi super plan de contingencia "ándale, duérmente otra vez y mañana voy por ti para bajarte del árbol"

domingo, 27 de junio de 2010

Primer tema de Sala

Siempre hay algo de que hablar.
Se puede ser neutral, pero jamás indiferente. 

Tenemos temas de moda, de morbo y de chiste; tragicomedias políticas, vergüenzas y orgullos nacionales. Realidades que a veces duelen y otras inspiran. O simplemente, hay fragmentos de realidad que no deban ser olvidados o que por su sóla existencia vale la pena guardar para la posteridad.

La sala es siempre el mejor lugar para exhibirlos y discutirlos. Es el espacio ideal para dejar fluir ideas y puntos de vista sobre lo que pasa alrededor. Aquí todas las opiniones son bienvenidas y el respeto y la apertura indispensables, pues como bien dirían mi abuela y mi mamá, "lo cortés, no quita lo valiente".

A continuación, el primer tema. 


jueves, 24 de junio de 2010

Apunte inicial: Las enseñanzas de mi abuela.

"Toda mujer debe ser 
una dama en la sala, 
una chef en la cocina 
y una puta en la cama"

Esa fue una de las más sabias y desafiantes lecciones que me dejó quien fuera una señora de conversación y modales exquisitos, capaz de deleitar diariamente a quienes nos sentábamos a su mesa, y orgullosa madre de 15 hijos: Mi Abuela.

Mi abuela era una mujer excepcional, respetada, amada y, a veces , temida por los que la conocían. Siempre tenía un comentario ácido y acertado, un postre o fruta dulce en la cocina, y un amor infinito para mi abuelo y su familia. Con los años, se fue haciendo aún más bella, sabia y generosa, al punto de compartirme un día esa  gran máxima de su filosofía.

Partiendo de ahí, este blog pretende ser un anecdotario sobre la construcción de lo que somos, y en particular, sobre mi intento de ser yo bajo los preceptos de mi abuela. 

Y sí, escribí "somos" primero porque éste blog también está pensado para ser construido entre todo el que se anime a rendir un pequeño tributo a su existencia y a la vida cotidiana;  para dejar constancia entre todos de los hechos, las imágenes, los sabores, los mitos, las alegrías, los miedos, las amores y desventuras que formarán parte de nuestras biografías no autorizadas.

Así que ¡bienvenidos! 

Gracias por sus ser parte de este espacio (si lo estás leyendo es porque  muy probablemente has sido - o serás- parte de muchas de las cosas que por aquí se escribirán), y por favor no dejen de leer, ni mucho menos de escribir cuando pasen de visita.

Atentamente, 

Yo, la nieta de mi abuela.