domingo, 15 de enero de 2012

Y desde el otro lado del mundo ...


A una semana y cacho de haber viajado al otro lado del mundo, hay mucho que contar. Para empezar, Australia es un país muy ¿extravagante? No sé, no encuentro aún la palabra para describirlo. Pero me gusta. Ahí va un breve recuento de lo que ha sido esta semana y cachito:

Muchas cosas son al revés y diferentes para bien: La gente maneja del lado izquierdo, a la británica, el peatón tiene preferencia ¡siempre! Y el peatón cruza por los lugares donde se le indica, es decir, nada de torear coches ni de Si quieres te presto mi calle. Animales que por allá son exóticos, acá andan por las calles como si nada, hay montones de guacamayas con copete amarillo por todos lados y son de lo más ruidosas, también hay cuervos que hacen sonidos medio terroríficos y otros pájaros que parecen tener un quesqueme de motitas blancas y que cuando cantan pareciera como si se les acabara la pila. No he podido constatar si los escusados giran al revés, en los que he entrado el agua de la tasa cae directo a donde tiene que caer y se lleva todo por fuerza de gravedad … Pero seguiré investigando.

Sydney es una ciudad genial. Me cayó el 20 días después de haber llegado de que ya estaba de este lado del mundo. Estaba en Circular Quay (o “circular ki” como le dicen aca) y me tomé una foto donde se ve el Opera House para mandarle a Álvarín, para que la compare con la de su libro de los ríos, y ahí fue donde me cayó el trancazo: ¡Madres, ahora sí ya estoy en Australia! Ser consciente de eso me ha generado emociones fuertes: Mucha euforia, mucha curiosidad, a momentos desesperación y a otros un poco de soledad, como este fin de semana que ando rota–sin efectivo y sin saber como no sé como funciona el sistema de “cobrese usted mismo” en las tiendas, y sin el PIN para poder hacerlo-, sin sol pa poder ir a echarme al sol en el jardín del edificio y con el horario de muchas cosas desfasado. Acá el Americano (lo impensable, Cho me volvió aficionada, de esas que preguntan: Y cómo van, cómo quedaron con cada update y llamada nacional) no lo pasan y en teoría sería de mañana y en la tarde los domingos, así que por favor amigos fanses del americano no dejen de informarme. Acá el juego es el cricket y no le entiendo mucho, bueno no le entiendo nada pa ser precisa.

Mi departamento podía haber albergado una nueva forma de vida. Estaba tan puerco que no dudaría en que la grasa y mugre haya mutado para hacerse más resistente y casi que autónoma, porque de otro modo no puedo explicarme como alguien viviría en semejante chiquero. Al principio yo entre en la negación total y no desempaqué nada. Luego en el enojo: Oigan, personas de Alojamiento de la Uni ¿Qué es esto? ¡Por favor manden a alguien!; luego un poco en la aceptación y compré toallitas desinfectantes y kit de limpieza y le di a todos los muebles de mi cuarto con todo el fervor Uribe posible, coloqué a la Chabela que me dio la Chiva y a toda la comitiva en mi escritorio (Marx y la Maclovia, Tomatina y Puerquito; a la virgencita del bautizo de Fer, la cruz de Karla y las oraciones de tita y mi mamá) y no toqué nada más que no fuera mi cuarto y el baño.

Días más tarde una roomie llegó, Marie – es francesa y está comenzando la universidad- y entré en la fase de no sentirme sola en este chiquero, así que decidimos echarle desinfectante a todo. Compramos limpia-pizos desinfectante, lavaplatos, para las superficies, hasta desinfectante para alfombras porque guacale, estaba pa no creerse y aunque le limpiamos no quedó lo más rechinando de limpio, la mugre ha hecho su lugar permanente en muchos lados y no me extrañaría que se hubieran formados nuevos Alcanos/enos/idos y todos esos en algunos sartenes que tiramos. El caso es que ya está habitable y saludablemente limpio. Tan habitable que Marie ya pasó con su compu pa darle el tour virtual a sus papás y pa no variar, es domingo y no me he bañado y menos aún porque mi toalla sigue en la secadora del ciclo infinito (seca, ¡pero no seca! aaaagh) que pena. Sus papás vienen en 2 semanas, así que tenemos el plan de hacer este depa algo más acogedor y decente.

Por lo mismo del mal estado del depa “amueblado”, no he comido nada muy decente. Los anteriores inquilinos no dejaron casi nada. Sólo habían tres tristes vasos, 6 copas, un set de ollas puerquísisisisisisimo, un juego de cuchillos chinos de acero inoxidable pero muy empuercable y una repisa con almendras. Así que hablamos con los de Hospedaje de la Universidad y quedaron en mandarnos todo lo que incluye nuestra renta. Así que he sobrevivido – Ma no te enojes ni te espantes que sigo viva y fuerte- con pura comida que no requiere de mucha preparación ni platos pa comerse. Lo que sí es que descubrí que en los centros de comida rápida rematan todo poco antes de que cierren, así que comer en domingo a las 4.30 es más barato que a las 3 pero por mucho.

Lo bueno es que el departamento está muy cerca de la Universidad, caminando llego en 10 minutos o 7 (según si el semáforo pa cruzar la avenida me toca en verde o esperar a que cambie el rojo). Frente a mi depa hay un Woolwhort y los fines de semana me gusta ir temprano porque me siento menos fuereña. Una de las cajeras fue maestra en Malasia por 30 años y le dio clases a la esposa del Principe de Malasia, además de ser platicadora y conocer a la realeza de su país, cada que algún cliente se va le dice “God Bless you” y me acuerdo de México. En el super trabaja una mexicana, Carmen, con toda la pinta de Latina: Sonriente, habla fuerte, hace bromas, super amable y cálida;  y una Australiana que se “enoja” porque le hablo en español: ¡Estamos en Australia y en mi país se habla inglés! Y yo nomás le digo: ‘I like you too’ y se le quita y se echa a reír.

El curso introductorio es sobre inglés académico y la maestría inicia hasta mediados-finales de febrero. Mi profesora de lunes y martes no es muy dinámica, pero se parece a la señora Clauss y por alguna razón de mi inconsciente siempre espero que al final del día nos ofrezca galletas, pero no. Sólo lee el plan de estudios del curso y ya. La otra maestra, la de Miércoles a Viernes me cae rebien. Físicamente se parece un poco a la mamá de Mafalda y me recuerda un poco a Tita. Es simpática y bondadosa. El viernes, por ejemplo, una alumna no encontró niñera pa su hija, entonces la llevo –porque en Australia es contra la ley dejar niños menores de 15 años en casa solos si están enfermos– y la maestra le llevo libros y colores, y al final de la clase pidió  un aplauso para la chamaquita que se había portado bien y le regaló un chocolate. Ah me dio muchísima ternura y recordé mucho mucho a Titina. Mañana tengo clase con la Sra. Claus y ya me dio sueño nomás de pensarlo. Si sigo así esta navidad Santa no me traerá nada.

Mis compañeros son de todo el planeta: Hay 3 de China, una de Tibet, una compañera es de Malawi, dos de Maldivas, uno de Laos, una chava de Tailandia y tres compañeras del caribe, de Jamaica, Granada y Guyana, más Abi y yo de México. En general en la universidad ahorita hay puros asiáticos, parece Asia y algunos chinos confunden México con Moscu, dice Moniquíu que porque en chino se parecen los nombres “Mexiko”, “Mexigo” o algo así.

En general, la gente por acá es de lo más fresca y cool, algunos van al super descalzos y repandrosos –por eso yo acá no desentono-, hacen picnis en todos lados, son cero protocolos y muy amables. El sábado pasado fuimos al primer día del Festival de Sydney. Ese sábado varios parques y plazas públicas se usaron de escenarios masivos para diferentes eventos y la gente va a pasar el sábado ahí, llevan mantelitos, vinito, quesos y hacen picnics en el asfalto si su evento está sobre una calle, en los parques o donde puedan. Ese día vimos una banda de blues de Nueva Orleans, Skiny Tuba, y mientras tocaban algunos rockabillies ensayaban para un concierto más tardecito en una calle aledaña. En el evento de “Trocadero”, dieron clases de rockabilly y luego ya apareció The Troc, una banda de covers con ritmo de rock, chachacha y swing. Lo impresionante es que decenas de personas se pusieron a bailar en la calle, dejan sus cosas a un ladito y a darle a la música.

Ese día, tuvimos nuestro primer error con el transporte, que es particularmente complicado al principio. Resulta que acá el transporte se cobra de diferentes maneras: por hora, por zona, por tipo de transporte y por viaje (ida o ida y vuelta). Así que si compras un ticket ida y vuelta en tren no puedes entrar al tren en otra zona que no sea la que pagaste, o no puedes usar ese ticket en el camión. Son muy organizados en las horas y rutas, pero vaya eso nosotras no lo sabíamos. Así que Abi (la otra becaria mexicana) y yo, bien confiadas y cansadas después del día en el festival, llegamos a una estación donde debíamos transbordar. Leímos Epping via Macquarie Park y decidimos esperar en el anden, pero oh sorpresa, en una de esas el altavoz anunció: Sale tren Epping via Macquarie Park. El siguiente es … ¡Nos pasó por la espalda! Por no leer y entender lo de las plataformas, se fue el que nos dejaba en la parada de la Uni y tuvimos que tomar otro que nos llevara a una estación que según nosotras estaba cerca, pero no. Cuando preguntamos a un chofer a cuánto tiempo estaba el metro de nuestra casa se rio y contestó: ¿Tienen toda la noche? Y mejor tomamos el carísimo transporte nocturno. Ah pero eso sí, nada como el carísimo transporte de taxis. El banderaso es en $13 dólares australianos! Eso lo supimos el miércoles que de nuevo, por no leer bien las rutas, dimos un vuelteron cuando en un camión sencillo hubiéramos llegado a la puerta de los departamentos.

En fin, gajes de una nieta de vecina en el extranjero… Pronto sigo escribiendo porque ahora sí ya salió mi secadora ...

1 comentario:

  1. te extraño
    anita lava la tina
    (lavaras la tina aqui y del otro lado del mundo.. lavaras departamentos aqui y del otro lado del mundo..y eso que no esoty pa que me ayudes con tan solo trapear jajaja solo no mezcles a maestro limpio con el amoniaco porfavor!)
    empieza una aventuraaaaaaaaa!

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